Ana Vaz, repensar el mundo desde la observación del entorno natural

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Atomic Garden

Matadero Madrid presenta una nueva exposición dentro del programa de arte audiovisual contemporáneo «Profundidad de campo». Del 10 de julio al 6 de octubre, la Nave 0 acoge el trabajo de la artista brasileña Ana Vaz, que toma como punto de partida su experiencia vital para explorar cuestiones históricas, políticas y culturales. Construidas con un lenguaje muy personal, las obras de Vaz se acercan a la etnografía para plasmar entornos naturales y los personajes que lo habitan, sugiriendo con ellas la posibilidad de repensar colectivamente las formas representativas del presente y de la historia.  

Si hacer cine es hacer mundo, elaborar un discurso estético y narrativo que desborde, por exceso, o aborde, por defecto, su acercamiento al escenario que llamamos «realidad», Ana Vaz lo hace por exceso. Mediante la recopilación, concatenación y superposición de imágenes que desafían las coordenadas espacio-temporales de los lugares que retrata, pone en cuestión la existencia de la supuesta diferencia esencial entre lo natural y lo artificial. 

Atomic Garden

Vaz recurre a una narración fragmentada, críptica y multi-perspéctica, que reta el estilo lineal de contar y del recurso causa-efecto habituales en las prácticas audiovisuales convencionales. Priorizando la forma sobre el contenido y las preguntas a las respuestas, la atención se dirige a la gestualidad de lo retratado, de las personas, de los animales y de los paisajes, representados como tótems poderosos con los que sólo podemos relacionarnos sensitivamente. 

La artista hace uso deliberado del lenguaje etnográfico cinematográfico y se sitúa como una cazadora que captura imágenes, definiendo así su práctica como un ritual de observación desde la invisibilidad. A través de la mirada de esos personajes reales, el espectador se convierte en cómplice de su hazaña y se hace consciente de que también forma parte de ese afuera. 

Há Terra!

En tres de sus obras más tempranas, A Idade da Pedra (La Edad de Piedra), 2013, Occidente, 2014, y Há Terra! (¡Tierra a la vista!), 2016, se pone de manifiesto una actitud, que podríamos llamar «ideológica», un rechazo a exponer una historia completa, a establecer una narrativa que sea un todo, a favor de un modo de contar que desentrañe la complejidad de las múltiples capas que se despliegan con cada relato. 

Con la primera de estas obras, A Idade da Pedra, 2013, Vaz se adentra en la selva brasileña, y más concretamente en la prehistoria de la ciudad de Brasilia para problematizar el binomio naturaleza-cultura: para la artista todo lo que existe, piensa. Animales, minerales, estratos geológicos, aparecen aquí precisamente como entidades pensantes que habitan en un paisaje complejo de múltiples dimensiones. El paisaje como lenguaje. Junto a estas entidades, se insinúa la imagen poética y el significado de los espacios, conectando la ruina del pasado con la imagen del futuro, mito del progreso y de la modernidad. 

En las obras, Occidente, 2014, y Há Terra!, 2016, la naturaleza acaba por domesticarse, por convertirse en un decorado. Occidente, 2014, que toma su título del poema nacionalista homónimo que publicó Fernando Pessoa en Mensagem, cuestiona la relación post-colonial entre Brasil y Portugal. En esta obra, grabada en Portugal, Vaz plantea una relación de imágenes cuyo comienzo y fin es el movimiento cíclico de una ola del mar Atlántico. El mar es presentado aquí como espacio para el ocio, del que también provienen los manjares que esa misma clase ociosa disfrutará ritualmente entorno a una mesa, marcando la diferencia entre los que parecen celebrar este rito gozoso y los que lo observamos. 

Esta manera tan personal de observar desde la distancia se pone en cuestión en la tercera obra, en la que finalmente el cazador acaba por convertirse en presa. En Há Terra!2016, Vaz analiza de forma más explícita y directa la influencia del pasado colonial en las condiciones sociopolíticas del presente de Brasil y la posibilidad que existe, desde la privilegiada perspectiva que aporta el arte, de reescribir y re-imaginar esa misma historia. Aquí el «uno» acaba por convertirse en el «otro», y viceversa, mediante el uso de perspectivas multiplicadas y movimientos frenéticos de la cámara. 

A Idade da Pedra

En Atomic Garden (Jardín atómico), 2018, el estilo sugerente de Vaz gira hacia una manera de hacer más propositiva y directa, mostrando una visión post-apocalíptica y agitada de un mundo lleno de flores mutantes que abrazan la contaminación y los fuegos artificiales. Belleza y caos para reconsiderar la acción y presencia del ser humano en el planeta. Ana Vaz entiende su práctica artística como una fuerza, como un rito a través del cual es posible salirse de uno mismo para aproximarse y empatizar –o problematizar— con el otro, permitiendo una relación que trascienda los parámetros racionales; y el cine como una praxis con la que poder inventar otras maneras de ver y de relacionarnos con las imágenes. 

Encuentro con Ana Vaz y ciclo de proyecciones en Cineteca Madrid 

Como extensión de su exposición en Nave 0, Cineteca Madrid acoge el ciclo AR, FOGO, TERRA, ÁGUA[AIRE, FUEGO, TIERRA, AGUA]una carta blanca en la que la artista brasileña pone en diálogo su propio trabajo con una personal historia del cine en la que reivindica una poética-física de la impureza. De Bruce Baillie a Toshio Matsumoto, pasando por los nuevos cines latinoamericanos y la vanguardia norteamericana, Vaz nos invita a un viaje elemental -aire, fuego, tierra, agua- por un cine personal y político, artístico y etnográfico. 

Sobre la artista

Ana Vaz (1986, Brasilia) es artista y cineasta. Formada en el Royal Melbourne Institute of Technology y en Le Fresnoy Studio National des Arts Contemporains, Vaz también fue miembro del proyecto SPEAP (Sciences Po, École des Arts Politiques) concebido y dirigido por Bruno Latour. Sus obras se han proyectado en la TATE Modern (Londres), TABAKALERA (San Sebastián), el Festival de Cine de Nueva York, el Festival Internacional de Cine de Toronto, Videobrasil o el Cinéma du Réel (París); asimismo, en el año 2015 le fue concedido el premio Kazuko Trust, otorgado por la Film Society of Lincoln Center en reconocimiento a la excelencia y la innovación artísticas de su trabajo con la imagen en movimiento.

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