Anomia muestra el aparente caos estético y comunicativo de Rosa Úbeda

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Anomia | Rosa Úbeda
Fundación Laxeiro
13 may – 10 jul 2016


Rosa Úbeda | Rare dog (2015) | Anomia, Fundación Laxeiro, 2016
Rosa Úbeda | Rare dog (2015) | Anomia, Fundación Laxeiro, 2016

Rosa Úbeda presenta en la Fundación Laxeiro (Vigo) la exposición individual titulada Anomia, un proyecto en el que a través de una selección de obras de diferentes épocas, la artista propone un recorrido por la sintaxis de su lenguaje pictórico, caracterizado por la mezcla de códigos sin más reglas que su personal forma de comunicar.

La exposición se articula a partir de una selección de obras de diferentes etapas, en un proyecto comisariado por Javier Pérez Buján, centrado en la obra pictórica de gran formato, que pretende dar visibilidad a una de las trayectorias más sólidas y no lo suficientemente reivindicadas, de la pintura en Galicia de los últimos quince años.

Rosa Úbeda | Alégrame el día | Anomia, Fundación Laxeiro, 2016
Rosa Úbeda | Alégrame el día (2006) | Anomia, Fundación Laxeiro, 2016

Anomia se ofrece al público con una intención de liberación de las reglas que, por un lado, rigen nuestra vida y por otro lado, rigen también las normas del lenguaje que cimentan las relaciones sociales y el ordenamiento del mundo. A partir de esta ausencia de reglas, la exposición va introduciéndonos en una serie de relatos que hablan de cuestiones como la identidad, el deseo, el miedo y la dificultad de comunicación, con las relaciones personales como hilo conductor.

El relato de Rosa Úbeda, a veces dramático y a veces divertido, se va articulando en un continuo que descubre temores y fantasías comunes, tratados desde la extrañeza de quien aborda la problemática de la socialización desde el conflicto de la inevitable interacción con el otro y, a la vez, de su necesidad.

La idea de límite es otro hilo conductor que nos ayudará a entender este trabajo, el límite que traza la diferencia entre la comunicación y la incomunicación y que es utilizado también en la resolución plástica de cada una de las obras que forman la exposición. Rosa Úbeda yuxtapone lenguajes y técnicas con gran eficacia, utilizando masas de color, textos fragmentados, dibujos sobre papel, pegados sobre la superficie pictórica o realizados directamente sobre manchas de acrílico, en una interesante tensión entre una concepción abstracta de la composición y la necesidad de la utilización de recursos figurativos para componer su relato.

Con esta compleja sintaxis, Rosa Úbeda ordena un personal léxico a partir de un aparente caos comunicativo en el que, una vez que nos adentramos, todo se nos desvela como fácilmente entendible. La composición cromática, a veces llamativa y a veces de una gran austeridad, funciona perfectamente como soporte para sus personajes, dibujados a partir de una desnudez en el trazo que refuerza esa desnudez existencial, esa fragilidad con la que Rosa presenta al ser humano, en una continua contradicción (la cálida intensidad del cromatismo y la austeridad del dibujo) que ilustra de forma precisa la contradicción entre la prodigiosa existencia del mundo y la incertidumbre de nuestro destino.

Rosa Úbeda | O grande barulho (2015) | Anomia, Fundación Laxeiro, 2016
Rosa Úbeda | O grande barulho (2015) | Anomia, Fundación Laxeiro, 2016

Anomia es por tanto, una paradoja con la que, de forma irónica, Rosa Úbeda juega con el espectador, ofreciéndole un aparente caos estético y comunicativo que, después de la experiencia de la observación, resulta legible y ordenado y, por tanto, inevitablemente familiar.

Si quisiéramos hablar de estilo encuadraríamos el trabajo de Rosa Úbeda en esa tradición de la pintura de gesto que viene recorriendo toda la historia de la pintura contemporánea en paralelo con esa otra línea de la pintura analítica.

Rosa Úbeda es una innegable heredera del expresionismo y todas sus actualizaciones que tienen en nombres como Twombly, Dubuffet, Asger Jorn, Karel Appel, Lee Krasner, Antonio Saura, A.R. Penck o Basquiat (por citar solo algunos ejemplos) esa línea de continuidad, representada en Galicia por el Laxeiro informalista, Alberto Datas, Rafael Baixeras o las primeras manifestaciones del grupo Atlántica. Pero Rosa, también tiene, en su componente narrativa, una evidente deuda con nombres como Marc Chagall, Giacometti, Egon Schiele, Louise Bourgeois, Marc Rothko o Frida Kalho, artistas a los que le une una visión de la problemática humana y la complejidad de la existencia.

Esta combinación de presentación y representación confiere al trabajo de Rosa Úbeda una riqueza expresiva que es consecuencia de un profundo conocimiento de las diferentes técnicas pictóricas y un análisis profundo de la forma de mirar de la cultura occidental, utilizando retóricas pertenecientes a la historia de la pintura occidental que ella deconstruye en un proceso de condensación y yuxtaposición de códigos que, progresivamente va simplificando, hasta llegar a ese lenguaje tan personal que define su pintura.

+ info: Fundación Laxeiro

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