Eloy Arribas presenta Bonita demolición en el DA2 de Salamanca

"en Museos"

Bonita demolición | Eloy Arribas
DA2 | Sala 8
11 mar < 22 may 2016


“Espero que cuando yo esté muerto comprendáis que conseguí tanto como pude.”
Charles Bukowski, “Todo”
Eloy Arribas | Bonita demolición | DA2 | Fotografía: Ricardo Suárez
Eloy Arribas | Bonita demolición | DA2 | Fotografía: Ricardo Suárez

Hay quien concibe el arte como una puerta a otro espacio-tiempo. Eloy Arribas entiende que sus obras son una especie de golpe de efecto, por el cual se presenta una actualidad anclada en un presente que se renueva constantemente, que no tiene horizonte de futuro ni una memoria a honrar. Eminentemente pintor, busca acercarse a la obra perfecta: esa que afecte al espectador de manera holística y no despliegue un planteamiento sobre un tema concreto, produciendo en cambio una experiencia completa.

La falta de pasado y futuro, la exigencia de un constante presente que se agota en cada segundo, definen el marco existencial del artista Eloy Arribas que, sin querer, se identifica con el punk. Y es que su actitud nihilista, hedonista, provocadora y urbanita no pueden sino responder a esa cosa contagiosa que se expandió en la segunda mitad del siglo XX, fruto del hastío a nivel político y vital. Ciertamente, las circunstancias han cambiado, sin embargo la sensación de cansancio y la necesidad de respuesta al statu quo, permanecen.

Eloy Arribas | Bonita demolición | DA2 | Fotografía: Ricardo Suárez
Eloy Arribas | Bonita demolición | DA2 | Fotografía: Ricardo Suárez

La Bonita demolición que propone en este caso, refleja esa idea destructiva y estética tan características del punk. Centrémonos en la epidermis: si todo es mera apariencia y de ella depende la aceptación social, si la moral no se apoya en nada, si el proyecto de vida en que nos han educado no es posible y si escenario de la existencia no es sino teatro; apuremos la belleza, explotemos el aspecto, decoremos la capa superficial para vivir en el presente y mantenernos en un precipicio constante que nos impida una caída eterna en la mediocridad. Aquí no caben las tonalidades del gris: frente al fondo de oscuridad, resplandecen los colores y centellean las luces -exactamente igual que en una discoteca- hasta cegarnos. Y no nos importe si para este goce estético continuo nos servimos del alcohol o las drogas, ellas nos permitirán una otra vivencia. Siempre más allá, siempre frágil y fulgurante, como el sexo.

Desde la mirada joven, la situación parece fruto del fracaso de nuestros mayores y de una gigantesca estafa de la que somos víctimas y por la que no podemos demandar nuestros derechos: no se nos deja vivir, se nos obliga a producir y consumir en un perpetuo estado represivo. Hemos llegado tarde, sólo nos queda firmar el testamento.

+info: Da2 | Eloy Arribas

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