Conversamos con Adonay Bermúdez | Curator’s Talk II ArteSantander

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Adonay Bermúdez
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Adonay Bermúdez (Lanzarote, 1985) es comisario independiente. Ha comisariado exposiciones para el Centro de Cultura Digital (México), TEA Tenerife Espacio de las Artes (España), Centro de Arte Contemporáneo de Quito (Ecuador), ExTeresa Arte Actual (México), Museu das Comunicações de la Fundação Portuguesa das Comunicações de Lisboa (Portugal) o Centre del Carme (España), entre otros. Es director del Festival Internacional de Videoarte “Entre islas”, comisario invitado de PlanoLisboa 2016, autor del libro “Los Dictadores (el poder subversivo del arte)” (Editorial Vortex. Chile, 2015) y “Penumbra” (Editorial Micromegas. España, 2017).

¿Cómo definirías el arte contemporáneo en una palabra?
No sé si sería correcto responder a esta pregunta, pero me voy a lanzar al vacío y decir: comunicación.
¿Podrías explicarte…?
Si analizamos el arte de una manera totalmente fría y básica nos percataríamos de que constituye un acto de comunicación. Sé que es una postura controvertida y que podría definir el arte de mil maneras, todas políticamente correctas, pero estamos en pleno siglo XXI donde la comunicación juega un papel muy importante; acercarse al espectador (sea el que fuere) constituye un objetivo muy claro. Eso no significa que dicho objetivo sea acertado.
¿Quién decide qué es arte?
Afortunadamente esta pregunta cada día es más difícil de responder. Antes (y no hace muchos años) teníamos claro quiénes marcaban las líneas, hoy ese poder está más repartido, cada vez hay más “voces de autoridad”. Intervienen muchos, como el mercado, el público, las instituciones o la crítica pero es, ante todo, el propio artista quien tiene la primera palabra. Otra cosa es que todos coincidan.
¿Qué encargo te gustaría recibir?
Cualquiera en el que no intenten regatear mis honorarios ni el de los artistas. Un espacio con las buenas prácticas en regla y sin injerencias políticas, por favor. Parece una definición muy abierta, pero lamentablemente no lo cumplen muchos centros.
Un comentario sobre tu trabajo que te haya gustado… creo que soy un poco masoquista y siempre me quedo con los comentarios negativos, me han servido para autocuestionarme y poder evolucionar. Cuando una persona ajena al mundo del arte me dice que ha disfrutado/pensado con una exposición que he comisariado suele ser el mayor halago.
Un agente artístico que esté haciendo un buen trabajo actualmente…
Uy, pregunta trampa, acabaré por olvidarme de alguien, seguro. Voy a centrarme en comisarios, ya que nombrar a los artistas me da miedo, son demasiados. Me quedo con el buen hacer de Carlos Delgado Mayordomo, Yolanda Peralta Sierra, Marisol Salanova, Fernando Gómez de la Cuesta, Javier Díaz Guardiola o Manuel Borja Villel, todos son muy diferentes entre sí. Además de admirarlos profesionalmente, todos ellos han sido respetuosos con mi trabajo y con la propia profesión, algo que para mí es fundamental. Luego hay otros agentes que admiro mucho pero con los que tengo poca o ninguna relación, como puede ser Kristine Guzmán, Juan Canela, David Armengol o Susana Blas, entre otros.
¿De qué artista te gustaría tener una obra?
¡De muchos! Jake and Dinos Chapman, Santiago Sierra, Teresa Margolles, Kepa Garraza, Pieter Hugo… y ya entraría en llanto con un Egon Schiele. No sé qué me pasa pero cada día soy más fetichista.
¿Qué piensas del sistema artístico español en la actualidad?
Precario, muy politizado, falta de apoyos institucionales y con poco interés por reciclarse. Llevo diez años viendo a las mismas personas en los mismos puestos y haciendo exactamente lo mismo.
¿Podríamos decir que refleja la sociedad actual?
No sé si al 100%, pero digamos que un porcentaje bastante alto. Parafraseando a Kandinsky: “cada arte es hijo de su tiempo”.
¿Se está confundiendo el arte con el mensaje?
Con mucha frecuencia, sí. Defiendo el arte como una actividad intelectual y, por tanto, debe tener contenido. Ese contenido puede materializarse o no en un mensaje. Admito que tengo una especie de amor-odio hacia el mensaje, le veo connotaciones positivas que me atraen como comisario, pero tiene otras que me provocan sarpullido.
¿Cómo ves la situación del mercado español de arte contemporáneo y cuál es la posición del coleccionismo?
Si comparamos el mercado español con otros quizás nos acabe dando un ataque de tristeza. ¿Hay mercado español? Sí. ¿Es fuerte? Por supuesto que no. Yo creo que es un problema de base, pienso que no se puede esperar con los brazos cruzados a que aparezcan coleccionistas de la nada y tratarlos como si fueran vacas a las que hay que ordeñar. Hay que buscar nuevas vías y reinventarse constantemente. Mientras en otros países dan tres pasos hacia delante, en España damos dos y retrocedemos uno.
Una institución pública indispensable…, y un espacio privado… Fíjate, me he mojado anteriormente pero ahora me voy a callar. No sé si es lícito que responda. Además, ya no pongo la mano en el fuego por una institución. Hoy en día romper una lanza por un espacio es un error: las direcciones vienen y van y los partidos políticos (y sus intrusiones) están a la orden del día. Lo que hoy defiendes, mañana lo atacas. Si esta entrevista fuera impresa, respondería sin problema, pero al ser online podría leerse dentro de un año y no quiero doparme con tranxilium el resto de mi vida.
¿Qué líneas de comisariado se están siguiendo actualmente?
Muchas y espero que aparezcan muchas más.
¿Qué supone hoy la crítica?
La aparición de medios online ha propiciado un aumento de lecturas, muchas buenas y, por supuesto, muchas malas. Ha generado beneficios como que las grandes autoridades de la crítica pierdan influencia y ha perjudicado en la germinación de críticas sin fundamento ni rigor.
¿Alguna buena noticia vinculada al arte?
Que cada vez tenemos menos miedo a hablar y a denunciar públicamente la mala praxis. Ya están cayendo muchas torres y me huelo y deseo que caigan más en los próximos años.
A una gran mayoría no le gusta el arte contemporáneo porque le resulta difícil de entender…
Ahí queda patente uno de los grandes problemas de este país (y extensible al mundo, si me apuras): la falta de educación y sensibilidad. Con frecuencia me encuentro con compañeros que defienden un museo sin área didáctica y, claro, si para el museo dicha área es hacer visitas guiadas a cuatro institutos hablándoles con un lenguaje que no comprenden, pues mejor que no exista área didáctica. Esto mismo es un mero ejemplo, realmente el problema va más allá, el problema radica, en parte, en la falta de intencionalidad y preocupación por los que formamos parte de este sector. Siempre digo que me interesa mucho el público y, cuando lo comento, muchos piensan que busco sumar visitantes a una exposición. Se equivocan, me cautiva la idea de encender el interruptor en una persona que generalmente no va a exposiciones. Para ello hay que cambiar la mentalidad, arriesgar e investigar otras formas de acercamiento.
¿Cuál es el papel del público en la actualidad?
Juega un papel muy importante y, cada vez, tendrá más participación. O eso espero.

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