Conversando con David Morán

"en Entrevistas/Investigación/Opinión"

David Morán es consultor de comunicación y editor de La Dominación Mundial, un proyecto que, desde hace cinco años edita obra gráfica de artistas como Luis Sanz, Guillermo Martín Bermejo, Jose Díaz, Alfredo Rodríguez, Miguel Marina, Felipe Talo, Jorge Diezma o de los arquitectos María Langarita y Víctor Navarro. Recientemente, ha editado “Mobiliario Abreviado”, de Elena Alonso, que supone el quinto número de la publicación.

Durante los últimos quince años, David Morán – bajo el seudónimo de Karpov Shelby –  ha sido cronista pop, crítico de arte, ha colaborado con artistas y galerías de prestigio internacional y ha estado detrás de diferentes proyectos underground (sin ir más lejos, fue uno de los tres fundadores del sello Birra y Perdiz) en calidad de “aficionado activista”.

_¿Cómo definirías el arte contemporáneo en una palabra?

Indagación.

_¿Podrías explicarte…?

Creo que el primer impulso del artista para crear es tratar de delimitar un territorio inscrito en unos márgenes muy concretos: los de su entorno, su vida interior o la sociedad donde vive y trabaja. La peculiaridad – y gran cuestión para el artista – es que dicha indagación debe traducirse en una obra autónoma con cualidades estéticas y discursivas que la diferencien de ser un simple vehículo para transmitir conocimiento y que tenga una vocación de permanencia en el tiempo.

En cierto sentido, la obra fruto de la indagación artística es creadora de sentido por sí misma, de ahí la posibilidad de que viva más allá de las propias circunstancias del artista y pueda ser incorporada por el espectador para construir a su vez una mirada sobre el mundo. 

En general, estos procesos – muy sofisticados, por otra parte – han sido inherentes a la práctica artística desde sus inicios, pero creo que en el arte contemporáneo se han hecho tremendamente explícitos y centrales.

_¿Qué libro has leído últimamente?

Uno de los libros que he leído últimamente que me han resultado más enriquecedores es “Escritos” de Juan Navarro Baldeweg (Pre-Textos, 2017). Se trata de una recopilación de los textos críticos de este artista y arquitecto que es, bajo mi punto de vista, una de las figuras centrales del arte español de la segunda mitad del s. XX.

Se trata de un libro que, más allá de sus tareas como pintor y arquitecto, muestran a un Juan Navarro “pensador” que logra crear un espacio intermedio entre ambas prácticas y reflexionar con gran claridad sobre la experiencia estética, el papel de la mirada y de la visión a la hora de construir el mundo. Sin duda, un libro muy hermoso y sustancioso.

_¿Con qué personaje te gustaría tomarte un café?

Me gustan las complicidades sencillas y los encuentros casuales por lo que no te podría dar una lista de “ilustres” con quien me gustaría tomar ese café.

Si puedo decir que tengo pendiente – y muchas ganas de que se materialice – un encuentro con el pintor Maillo, con quien hace poco mantuve un interesante intercambio epistolar que reveló inquietudes comunes sorprendentes. Hace tiempo que su obra me interesa mucho y tengo ganas de visitar su estudio en los próximos meses.

También me gustaría poder hacer visitas más habituales a los estudios de Jose Díaz, Jorge Diezma, Alfredo Rodríguez, Miguel Marina o Elena Alonso. Todos ellos han pasado por La Dominación Mundial, admiro mucho su trabajo y me gustaría seguir sus procesos más de cerca. Lamentablemente, no siempre se dispone de todo el tiempo que a uno le gustaría.

En general creo que es importante sentarse con aquellas personas con quien se establecen complicidades espontáneas, ya que es cuando surgen, a medio plazo, líneas de pensamiento y acción comunes y originales.

_¿Quién decide qué es arte?

En primer lugar, el artista. Creo que es él quién toma la decisión radical de llevar a cabo un acto artístico, sea el que sea (no distingo aquí entre artes plásticas o acciones performativas). Es la decisión del artista, su compromiso el que lo convierte en un acto artístico, tenga la recepción pública que tenga (que, en algunos casos puede ser nula).

Es innegable que dicho acto necesitará siempre del refrendo del público, comisarios, expertos, coleccionistas y museos para lograr realizarse por completo. Pero la experiencia nos demuestra que no siempre es fácil recibir dicho refrendo y que este, en muchas ocasiones, se produce en lecturas posteriores.

Pese a todo, ambos ámbitos deben establecer una relación ya que es la única manera de que podamos delimitar un espacio común en torno a lo que llamamos arte y que éste pueda proyectarse fuera del taller del artista.

_¿Qué encargo te gustaría recibir?

En principio, en La Dominación Mundial no se reciben encargos. Al contrario, es desde la propia editorial desde donde se hace una invitación a los artistas que me interesan y cuya obra considero que puede encajar en el proyecto.

Dicha invitación siempre parte de la premisa de que el artista debe contar con libertad total para plantear el proyecto, contando con el único requisito de que se trate de obra gráfica y que dicho proyecto se traduzca en tres estampas. Junto a esto, debe ser enriquecedor para el artista y suele implicar un diálogo muy bonito con el taller de estampación (Taller de José Rincón).

En este sentido, en el proceso, son los artistas quienes encuentran la mejor manera de ejecutar el proyecto, algo que muchas veces puede introducir variaciones sobre el plan inicial. En este sentido no hablaría tanto de “encargo” como de una sucesión de diálogos entre artistas, taller de estampación y editor.

_Un comentario sobre tu trabajo que te haya gustado…

El comentario más acertado sobre el trabajo de La Dominación Mundial lo hizo el artista Secundino Hernández quien me recordó, al inicio del proyecto, que debía ser fiel a una visión editorial a la hora de escoger artistas y proyectos y no guiarme por las promesas de un éxito fácil. “Buscar el éxito es una forma de miedo”, me dijo y, desde entonces, lo he tomado como el lema de todo el proyecto y he tratado de tener esta advertencia siempre presente a lo largo de estos cinco años.

_Un agente artístico que esté haciendo un buen trabajo actualmente…

Creo que, en la actualidad, hay agentes artísticos que hacen un muy buen trabajo en ámbitos muy diversos. Se puede citar el CAM2M de Manuel Segade como un ejemplo de museo abierto e inquieto y, a la vez, excelente. Centros híbridos como La Casa Encendida, hacen una tarea muy rica de educación y de “socialización” en torno al arte. También podemos citar galerías como Galería Alegría, The Goma, Galería Heinrich Ehrhardt, F2 o Espacio Valverde como ejemplos de compromiso con una visión renovadora sin la cual una ciudad como Madrid sería muy distinta.

En el ámbito ferial, no se debería obviar ferias como Gabinete que tan buen trabajo está haciendo para dignificar la obra gráfica y la obra sobre papel… Ni dejar de mencionar el papel de ilustres francotiradores como el colectivo Machines Desirantes que, encabezados por Jose Salas, están haciendo una tarea insólita de creación de situaciones y acciones en la geografía de una ciudad tan laberíntica y, en ocasiones inhóspita, como Madrid.

_¿De qué artista te gustaría tener una obra?

De manera paralela a la actividad editorial de LDM, estoy tratando de hacerme con obra de los artistas que participan en el proyecto, de manera que haya un conjunto de obra – no lo llamaría colección – que dialogue con la obra gráfica que voy editando. Se trata, en cualquier caso, de un corpus doméstico.

Creo que una cosa son las obras con las que puedes disfrutar en el ámbito de un museo, incluso en una galería y aquella otra obra con la que eliges convivir. La obra con la que convives debe tener una implicación emocional importante ya que será parte de tu entorno, creo que debe decir algo de tu tiempo y de tu cotidianeidad.

Por eso, mi “lista de deseos” es muy específica y podríamos citar a Alfredo Rodríguez, Miguel Marina, Felipe Talo o Jorge Diezma. Todos ellos artistas que han pasado por LDM y con los que puedo establecer dicho diálogo en el ámbito doméstico. De hecho, espero incorporarles a dicho ámbito próximamente.

_¿Qué piensas del sistema artístico español en la actualidad?

No tengo muy claro que sea un sistema ya que no todas las partes que lo conforman tienen una relación entre sí. Hay poca permeabilidad entre los distintos actores y entre los distintos niveles de desarrollo de estos: instituciones museísticas, galerías y escuelas, iniciativas consolidadas y actores emergentes…

Cada uno vive en su pequeño microcosmos y hay muchas dificultades para que colaboren entre sí y generen una acción eficiente. Desde mi humilde punto de vista cada uno hace “la guerra por su cuenta” y eso lastra a un conjunto cuyos elementos, considerados de manera aislada, tienen todos ellos una gran calidad, vitalidad y energía.

En cualquier caso, esa es una valoración hecha desde la periferia, desde una posición “no profesional”, no desde dentro de dicho sistema así que debe leerse con mucha cautela.

_¿Podríamos decir que refleja la sociedad actual?

En cierta medida, creo que el sistema del arte refleja la sociedad actual en su manera de funcionar. También creo que su estructura más que un reflejo está muy condicionado por la relevancia que da nuestra sociedad al arte y a la cultura que, en general, es muy escasa.

En este sentido, el mundo del arte tiene que luchar contra una política de apoyo institucional casi nula, contra un insólito desprecio y recelo por parte de la opinión pública y lograr superar muchas ideas preconcebidas que generan una imagen artificial de hermetismo o distancia con respecto de dicha sociedad.

_¿Se está confundiendo el arte con el mensaje?

Más que confundir el arte con el mensaje, muchas veces se está obligando a los artistas a articular un discurso “comisarial” alrededor de su obra de manera artificial. A veces hablo con artistas excelentes que sienten angustia al tener que “explicar” su obra en memorias, escritos y notas… Creo que esto es contraproducente ya que hay obras que no tienen por qué contar con un añadido literario que, casi siempre, resultará artificial.

_¿Cómo ves la situación del mercado español de arte contemporáneo?

No tengo datos suficientes como para hacer una valoración pormenorizada. Mi impresión es que falta acercarse a un público con una capacidad adquisitiva pequeña (obras a partir de los 2.000 euros) que podría incorporarse a dicho mercado y dinamizarlo muchísimo, pero que no lo hace por desconocimiento o por pensar que es un mundo sólo apto para grandes fortunas, lo que no es en absoluto cierto.

Falta llamar la atención sobre la experiencia de disfrute y emoción que puede ofrecer una obra de arte como parte de un ámbito doméstico y familiar. Formar a esa gente que ahora mismo desconoce las claves de dicho disfrute y emoción pero que podría ser receptiva a dicha experiencia.

En general, echo en falta que se diga más a menudo que el arte, que convivir con obras de arte, mejora nuestra vida, la hace más hermosa, nos abre a miradas distintas y múltiples… mejora nuestra manera de mirar el mundo.

_Una institución pública indispensable…, y un espacio privado…

En España tenemos muchas instituciones públicas que podríamos calificar de indispensables, es el caso del Museo del Prado, del MNCARS, el MACBA… Muchas veces no somos conscientes de esta riqueza. Respecto a los espacios privados yo destacaría la Fundació Joan Miró que considero un espacio único y maravilloso.

_¿Qué líneas de comisariado se están siguiendo actualmente?

No tengo suficiente información ya que mi interés parte más del discurso artístico que del “comisarial”. En cualquier caso, tengo la sensación de que cada vez más se trata de partir de la obra y de la experiencia del artista y poner el discurso al servicio de la interpretación técnica de dicha obra. Creo que esto es bueno y contrasta con esos comisariados en los que la tesis lo era todo y se ponía a una nómina de artistas al servicio de la misma.

Creo que esa visión ha producido discursos expositivos muy herméticos, gregarios de otras disciplinas como la sociología o el periodismo de actualidad y ha hecho que los museos se hayan alejado de una experiencia central como es la experiencia estética (que, ojo, no tiene por qué dejar de ser “política”).

En este sentido son muy interesantes visiones de comisarios como Joaquin Jesús Sánchez que está realizando una tarea excelente a la hora de identificar narrativas comunes ente artista y comisario capaces de construir unas tesis sólidas, muy originales y relevantes, partiendo desde la propia obra de arte como centro de la experiencia estética y narrativa.

_¿Qué supone hoy la crítica?

La crítica hoy supone una guía para navegar la complejidad de un mundo artístico con múltiples ramificaciones y gran capilaridad. En cierta medida es el papel que siempre ha tenido, si bien en estos tiempos es aún más necesario dada la complejidad del entorno. Eso sí, personalmente, echo en falta una crítica más “militante” y más “literaria” que nos de esta hoja de ruta con algunos sesgos más doctrinarios, algo más punk, por decirlo de alguna manera.

_¿Alguna buena noticia vinculada al arte?

Por el lado institucional no muchas, la verdad… Creo que la “España oficial” está dejando de lado el ámbito creativo de una manera clamorosa y pavorosa. No hay agenda clara sobre la cultura, sobre el arte, hay una ausencia clamorosa de promoción exterior de nuestros artistas, el sector está dejado de lado por completo.

La buena noticia es que, a pesar de esto, el número de iniciativas, artistas, propuestas, espacios… es enorme. La vitalidad y la “militancia” de mundo del arte y su vocación de no desaparecer es, en muchos aspectos, encomiable. Si esta energía tuviese de su lado políticas adecuadas, España tendría una posición envidiable en Europa. No nos olvidemos que, en el ámbito internacional, la “famosa” marca España se asocia en una medida enorme a creatividad.

_A una gran mayoría no le gusta el arte contemporáneo porque le resulta difícil de entender…

No coincido con esta premisa. Creo que la gente tiene ganas de acercarse al arte contemporáneo, pero no encuentra la puerta de entrada ya que nuestra sociedad establece poquísimos puntos de contacto entre el ciudadano y el arte. Basta con ver el espacio que dedican los medios de comunicación, el papel de las humanidades en nuestro sistema educativo o el peso del arte contemporáneo en los Presupuestos Generales del Estado. Es una situación lamentable en muchos aspectos y a la que se debe gran parte de la “distancia” que muchos atribuyen a un hermetismo técnico y a un desinterés de la gente.

Es muy difícil sentir curiosidad por algo que, directamente, no ves. Me pregunto cuál sería la curiosidad por el futbol sin el aparataje mediático, institucional y político que le acompaña.

La gente tiene ganas de aprender, de ver obras, de relacionarse con los artistas, de entender el por qué de una cierta mirada, de una determinada visión o de un acto. Lo veo todos los días en mi entorno más próximo: gente no aficionada al arte me pregunta constantemente por galerías, por artistas, por las exposiciones que he visto y a las que pudiesen acercarse.

Veo padres que buscan, constantemente, talleres de educación artística para sus hijos, jubilados que asisten a ciclos de conciertos de música contemporánea… Creo que hay un interés “oculto” hacia el arte contemporáneo del que nadie habla pero que es muy intenso.

Respecto a que el arte resulta difícil de entender, tampoco creo que sea cierto. Vivimos en un momento en el que hay muchísimas herramientas accesibles para entender el arte (publicaciones, webs, recursos audiovisuales y documentales), lo que es difícil es encontrar el final de ese hilo de Ariadna para que la gente empiece a guiarse y a adentrarse en este maravilloso laberinto. Y creo que, entre todos, deberíamos trabajar para que el mayor número de personas pueda encontrar ese hilo.

_¿Cuál es el papel del público en la actualidad?

El papel del público es, como siempre ha sido, esencial en el sistema. Sin el reconocimiento, sin el diálogo con el público, hay un papel del arte que se ver mermado gravemente. Lo que sí creo es que, en la actualidad, vamos a ir viendo que el sector más informado de dicho público va a adoptar actitudes y posiciones más activas con respecto a la experiencia artística.

Se superará – en cierta medida se está haciendo ya – el papel de espectador pasivo y veremos un “aficionado activista” que querrá realizar una aportación activa al sistema, bien dialogando con el artista de una manera fructífera, bien llevando a cabo proyectos que discurran en paralelo a los cauces técnicos del mundo del arte…

En cierta medida, La Dominación Mundial parte de esta concepción de “aficionado activista” que es lo que me considero a grandes rasgos. Es un proyecto que parte desde la experiencia del amante del arte, del espectador que, en un momento siente la responsabilidad de cobrar un papel más activo dentro del sistema. Una figura que abre un camino intermedio entre la visión del técnico y la del espectador de a pie, muy interesante porque parte de la pasión y de una experiencia muy sensual del hecho artístico que puede resultar más directa.

Tal vez motivado por la sensación de peligro de todo el sistema – muy notoria en los inicios de la crisis – bien por una voluntad de restituir una parte de lo que el arte te ha dado… la realidad es que, como espectador, en un momento dado sientes la necesidad de actuar de aportar algo a este mundo peculiar que sientes que ha aportado tanta riqueza. Y me consta que no soy el único y hay cada vez más coleccionistas, amantes del arte, aficionados, que está planteando dar el salto hacia esa posición de “aficionado activista”, tan interesante.

Comentarios

"Lo último en Entrevistas"

Ir