Conversando con Enrique Larroy

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Enrique Larroy. Zaragoza, 1954

No es fácil definir una pintura que parece nutrirse de contrarios, que maneja mecanismos visuales donde conviven estrategias aparentemente enfrentadas. Desde siempre la pintura de Larroy reta a los mecanismos de la percepción con sus colores agresivos donde la estructura convive con el azar, la paradoja y el juego.

 

_ ¿Cómo definirías el arte contemporáneo en una palabra?

Humo.

_ ¿Podrías explicarte…?

Echar humo, cortina de humo, vender humo, bajar los humos, negro de humo… Por el humo se sabe donde está el fuego.

_ ¿Qué libro has leído últimamente?

“Ordesa” de Manuel Vilas y “Los Colores de Nuestros Recuerdos” de Michel Pastoureau.

_¿Con qué personaje te gustaría tomarte un café?

Con Marcelo el dueño del Bar Calixto de Roma. Cuando vuelvo a ver “La Gran Belleza” de Sorrentino y aparece la escena en la que Toni Servillo sobrevuelapor el local me acuerdo de las muchas noches de Academia que pasé ahí.

_ ¿Quién decide qué es arte?

En mi caso creo que lo decidí yo. Puede parecer una obviedad y un ejercicio de soberbia pero pienso que si no tomas esa decisión al principio no hay nada que hacer. Luego la cosa se complica y ya no depende de ti. Ahí está la gracia. Es un juego de miradas, de reojos, de complicidades e indecisiones. Supongo que la pregunta iba por otro lado pero me fastidia responder que el arte es una convención.

_ ¿Qué encargo te gustaría recibir?

No trabajo de encargo pero haría una excepción con uno que me permitiera hacer un gran laberinto de espejos.

_ Un comentario sobre tu trabajo que te haya gustado…

Que el desconcierto es un mecanismo saludable e imprescindible para afrontar la pintura.

_ Un agente artístico que esté haciendo un buen trabajo actualmente…

Con la palabra agente me pasa lo mismo que con la de comisario, se me hacen cuando menos muy corporativas. En cualquier caso hay infinidad de artistas trabajando todos los días en su estudio que muchas veces se convierten en agentes secretos. Cualquiera de ellos está haciendo un buen trabajo.

_ ¿De qué artista te gustaría tener una obra?

De James Turrel y también otra de Isidoro Valcárcel Medina, por poner dos extremos. Pero prefiero mirar más que tener.

_ ¿Qué piensas del sistema artístico español en la actualidad?

Ya no pienso en eso.

_ ¿Podríamos decir que refleja la sociedad actual?

Pues claro que la refleja, y con mucha nitidez.

_ ¿Se está confundiendo el arte con el mensaje?

El arte está indeciso y eso está bien, pienso. ¿El mensaje? ¿Qué mensaje?

_ ¿Cómo ves la situación del mercado español de arte contemporáneo?

Como salida de la crisis se está institucionalizando la diletancia como sistema. El todo vale si es barato y participativo. Nos alejamos de la profesionalidad y la excelencia y me parece que eso nunca da buenos resultados. El arte contemporáneo es complejo por definición y es delicado confundir la educación y la divulgación con la charanga. Todo tiene su tiempo.

_ Una institución pública indispensable…, y un espacio privado…

El Museo Centro de Arte Reina Sofía. Estamos tan acostumbrados a él que creo que no lo valoramos lo suficiente.  Y procurando huir del cada vez más marcado centralismo madrileño como espacios privados siempre merecen un viaje la Fundación Cerezales Antonino y Cinia en Cerezales del Condado (León) y el Museo Wostell en Malpartida (Cáceres).

_ ¿Qué líneas de comisariado se están siguiendo actualmente?

Sin duda hay diferentes líneas de comisariado pero prima la tendencia del compromiso social y político. El marco social e institucional la apoya. Y cuando digo que la apoya es por que observo que una gran cantidad de exposiciones que manejan presupuesto, y eso ahora se ve claramente, se decantan por esa vía que adquiere más visibilidad. Parece ser que en tiempos de crisis el arte contemporáneo y la actividad cultural en general adquieren el sambenito de lujo y posiblemente así se justifican mejor. En esa dirección política me interesan las propuestas de Pedro G. Romero que ha comisariado, entre otras, exposiciones como “Máquinas de vivir. Flamenco y arquitectura”.

_ ¿Qué supone hoy la crítica?

No se en que lugar se encuentra hoy la crítica de arte. Pienso que está en un proceso de transformación y reubicándose. Pero el papel que ha tenido como apoyo a crear un pensamiento y articular los discursos ha sido y es imprescindible. Es una parte importante del sistema.

_ ¿Alguna buena noticia vinculada al arte?

Dicen que lo mejor está por venir.

_ A una gran mayoría no le gusta el arte contemporáneo porque le resulta difícil de entender…

Es normal que a mucha gente no le guste.  A mi no me gusta el futbol, no pongo interés. Todo requiere un esfuerzo.

_ ¿Cuál es el papel del público en la actualidad?

El público es imprescindible. Yo también soy público y me gusta caminar a mi paso por las exposiciones. Decidir en que medida me implico. Si adopto un papel activo o pasivo dependerá de la obra y de mi día. Normalmente me dejo llevar y eso suele dar muy buen resultado. Uno hace su mundo en una exposición.

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