Conversando con Joaquín Jesús Sánchez

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Joaquín Jesús Sánchez (Sevilla, 1990) es crítico de arte, escritor y comisario. Es licenciado en Filosofía (US) y tiene un máster en Hª del Arte Contemporáneo (UCM, UAM, MNCARS). Escribe en ArtForum, Jot Down, tintaLibre, The Objetive o El Estado Mental y ha colaborado con galerías como Espacio Valverde, Alegría, Krinzinger, Forsblom o Satélite. Ha comisariado Las tentaciones de San Antonioen La Dominación Mundial y A modo de conclusiónen Espacio Valverde. Actualmente prepara una exposición para ArtNueve.

_ ¿Cómo definirías el arte contemporáneo en una palabra?

Contemporáneo.

_ ¿Podrías explicarte…?

Vaya, ¡tanto esfuerzo de síntesis para nada! Me cuesta mucho eso de colocar calificativos sobre realidades tan amplias. No creo que el arte contemporáneo pueda ser otra cosa que el arte que los artistas de hoy hacen. Sé que no es una definición muy brillante, pero no se me ocurre otra mejor. Por tanto, intentar resumir toda esa producción tan heterogénea con un par de etiquetas me resulta un esfuerzo o bien titánico o bien estúpido. Sé lo que hacen los artistas a los que sigo, qué se muestra en las ferias y las exposiciones que visito y qué me cuentan los críticos a los que leo. No sé exactamente qué porcentaje del arte contemporáneo supone esto. Así que, ¡llámame precavido!, no puedo darte una definición mejor.

_ ¿Qué libro has leído últimamente?

Estoy preparando una exposición para ArtNueve que por ahora tiene el título de El arte de la cartografía. Ando muy ocupado leyendo sobre este asunto. Me está resultando muy interesante el catálogo sobre la exposición de la Biblioteca Nacional. Me estoy leyendo Las ciudades invisibles, que me está decepcionando bastante. Suelo leer muchas cosas a la vez. Tengo sobre la mesa el tomo de teatro de Juan Mayorga, que publicó La Uña Rota. Leo en el metro a Schwob (El rey de la máscara de oro. La cruzada de los niños, un librito de cuentos) y tengo que retomar la lectura de Monstruos, demonios y maravillas, de Kappler. Me estoy terminando por fin La violencia y lo sagrado, de y estos días me he estado repasando Altazor, de Huidobro. Es un libro impresionante. Creo que le meteré mano en nada a Lúculo, de Camba. Y me estoy releyendo Astérix y Tintín, que los tienen en la biblioteca de mi barrio y esto me tiene felicísimo.

_¿Con qué personaje te gustaría tomarte un café?

¿Vivo o muerto? Si está muerto, con Borges. Le escuché a Piglia decir que cuando ibas a verlo siempre te recibía, porque estaba muy solo. (Borges dijo que la ceguera era una forma de soledad. Supongo que estar casado con Kodama es otra). Le preguntabas cualquier cosa y él te respondía lo que le daba la gana: te contaba lo que le preocupaba en ese momento. Admiro a la gente ensimismada. Vivo, Arvo Pärt. Lo saludé hace unos meses, cuando pasó por Madrid, pero mi alemán no es muy bueno. Fue realmente amable. La música de Pärt me ha ayudado mucho en momentos muy desagradables.

_ ¿Quién decide qué es arte?

Los artistas. Cualquier producción hecha con fines artísticos es arte. Otra cosa es que sea buena o mala.

_ ¿Qué encargo te gustaría recibir?

Me gustaría comisariar una exposición en el Centro de Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) en Sevilla. Es un espacio que me resulta alucinante: tiene un claustro invadido por chimeneas. Pasas por muchas salas (que han sido la capilla, el refectorio o la celda de algún cartujo) y notas cómo la acústica del lugar o el espacio dispuesto para las cosas sagradas aún sobrevive. Es un lugar que, de algún modo, resiste.

_ Un comentario sobre tu trabajo que te haya gustado…

Soy demasiado pudoroso como para responder a esto.

_ Un agente artístico que esté haciendo un buen trabajo actualmente…

Hay bastantes. Me interesa el trabajo que están haciendo ahora muchos artistas: Alfredo Rodríguez, Miguel Marina, Christian García Bello, Vítor Mejuto, Ana de Fontecha, Secundino Hernández, Stefan Rinck, Elena Alonso, José Castiella, Víctor Santamarina, José Díaz… Me dejo un montón, pero tampoco quiero hacer la lista de los reyes godos. Ángel Calvo Ulloa o Peio Aguirre son críticos a los que siempre suelo leer. Si me preguntas por galerías, me interesa mucho la línea de Alegría, Valverde y García Galería.

_ ¿De qué artista te gustaría tener una obra?

Puedes copiar la ristra de nombres de arriba.

_ ¿Qué piensas del sistema artístico español en la actualidad?

Que está depauperado. Todos vivimos en una indigencia lamentable. Los críticos cobramos a duro la página, los artistas venden poquísimo porque la gente que podría estar interesada en comprar tiene unos salarios tan raquíticos que si se compra un papelito de alguien se declara en bancarrota. Acordémonos de la ley de mecenazgo que nunca fue. Los comisarios, tampoco son los tipos más ricos del mundo. Además, ser pobre no solo tiene los problemas evidentes. Un crítico mal pagado, por ejemplo, no puede ser un buen crítico. Supongamos que yo no tengo un medio que me tenga en nómina y reseño sin demasiado entusiasmo una exposición en tal galería. ¿Cómo voy a hacerlo si quizás dependo, en el futuro, de esa galería para comer? Nada da tanta independencia como poder pagar el alquiler a final de mes.

_ ¿Podríamos decir que refleja la sociedad actual?

En la precariedad, por supuesto.

_ ¿Se está confundiendo el arte con el mensaje?

El que haga eso no es muy espabilado. El arte de consigna, de propaganda, no me interesa mucho. Si tu obra puede reducirse a su eslogan, podías haberte ahorrado tanto trabajo. Dicho esto, el gran arte siempre es político: toma una posición en el tiempo que le toca vivir. Pero me temo que la mayoría del arte de mensajeno es más que una soflama.

_ ¿Cómo ves la situación del mercado español de arte contemporáneo?

Te podría repetir lo de la pobreza. Más allá de eso, no tengo mucha idea. Sé de segundas que no hay muchos coleccionistas. Los galeristas se quejan mucho de esto. Lamento no poder hacer un análisis más sofisticado.

_ ¿Qué líneas de comisariado se están siguiendo actualmente?

De nuevo, soy muy malo en los juicios generales. Te puedo compensar contándote lo que me interesa a mí como comisario. Yo procuro no hacer exposiciones de tesis. Me inclino a reunir obras que, de algún modo tocan un asunto que me parece interesante (mis intereses son, lo reconozco, un poco excéntricos) y las pongo a conversar. Hago un texto que sirve como primera línea de esa conversación y luego dejo que el espectador haga lo suyo. Me molesta que me traten como si fuese imbécil, así que procuro no hacer eso con los demás (a veces explicamos cosas que son de sentido común, no hay que darle al público las cosas con un cucharón). Mis temas, como te decía, son un poco peculiares. Lo sagrado, la repetición, la ficción que sustituye a la realidad (eso que ahora se llama torpemente el fake), los malentendidos, la música barroca… Podría tener otras preocupaciones, pero tengo estas.

_ Una institución pública indispensable…, y un espacio privado…

Indispensable, indispensable, El Prado. No sé si somos conscientes de lo que supone vivir en la ciudad que tiene ese museo. Que puedas ir los sábados por la mañana. También la permanente del Reina Sofía. En lo privado, quizás La Casa Encendida. Es un espacio que da oportunidades a muchos agentes emergentes (no me gusta mucho esta expresión, me suena ortopédica), ¡primerizos!, y esto siempre es necesario.

_ ¿Qué supone hoy la crítica?

Un crítico es un comentarista. Ve una exposición y dice qué le parece. Para que esto que dice merezca la pena, el crítico tiene que haber visto mucho arte y haber leído otro tanto. Calvo Serraller decía en clase que un crítico es como un forense o un piloto: su criterio se mide en horas dedicadas (o en número de autopsias) al oficio. Deberíamos dedicar un momento a darle una vuelta a si un crítico tiene la posibilidad de dedicar el tiempo necesario a formarse el criterio con los emolumentos que recibe. Porque no se trata de venir estudiado de casa: cada día hay que estar ahí. Y ya hemos hablado de lo mal que se lleva la independencia con la precariedad laboral.

_ ¿Alguna buena noticia vinculada al arte?

Hay toda una promoción de jóvenes artistas que nos deberían tener esperanzados.

_ A una gran mayoría no le gusta el arte contemporáneo porque le resulta difícil de entender…

No es más difícil Kandinsky que Velázquez. Creo que es Ortega el que comenta el asunto de la ruptura con la figuración y el cabreo que provocó dejar de ver infantas, caballos y Venus. De cualquier modo, creo que esto es un gran cliché que deberíamos abandonar de una vez. Es muy útil para que nosotros nos sintamos muy listos delante de gente muy torpe. A cualquiera que le interese el arte tiene las herramientas necesarias para acercase a él.

_ ¿Cuál es el papel del público en la actualidad?

El público somos todos. Los artistas son el público de otros artistas. ¿No es público el coleccionista, el comisario o el crítico?

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