Conversando con Marisol Salanova

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Entrevista a Marisol Salanova


 

3 líneas sobre Marisol Salanova

Polifacética y mediática, Marisol Salanova ha publicado dos ensayos, codirige una editorial, escribe crítica de arte para medios como Ivorypress, Levante, Culturplaza y Ocimag, comisaría festivales, ferias y exposiciones internacionales, además de asesorar a artistas y coleccionistas.

Marisol Salanova retratada por Fran Sevilla
Marisol Salanova retratada por Fran Sevilla

_¿Cómo definirías el arte contemporáneo en una palabra?

Subversivo.

_¿Podrías explicarte…?

Que gran parte de las obras ponen en tela de juicio los valores y principios de un sistema establecido muchas veces opresor, decadente, corrupto… El arte contemporáneo, desde mi punto de vista, es cada vez más activista, político, comprometido, valiente.

_¿Quién decide qué es arte?

El público. Estamos en la era de las comunicaciones y los mass media, una obra más o menos relevante de pronto se vuelve viral y el público decide que es arte con mayúsculas cuando puede que a algunos no se lo parezca ese trabajo en concreto. Pero, en contra de lo que siempre se nos increpa a los críticos y a los comisarios, no somos nosotros quienes decidimos lo que es arte y lo que no, ni siquiera el artista, la intencionalidad del artista queda relegada a la acogida que su pieza tenga por el público, lo cual quiere decir que ahora mismo “qué es arte” está en manos de todos y de nadie. Hubo un tiempo en el que estaba (mal) en manos de unos pocos, eso es verdad.

_¿Qué encargo te gustaría recibir?

Mi encargo favorito siempre es aquel en el que ando trabajando en el preciso momento en que me lo preguntan, vivo el presente con intensidad, muy centrada en lo que hago. Ahora tengo por delante unas semanas de auténtica locura preparando la próxima exposición de Abel Azcona que comisarío para el Gobierno de Navarra e inauguramos el 20 de noviembre. Se trata de “Enterrados“, una individual sobre crímenes fascistas y memoria histórica con fotografía e instalación dentro del célebre Monumento a los caídos de Pamplona. Estaba deseando recibir un encargo así, en mi línea principal de investigación y vinculado a mi recientemente publicado segundo ensayo “Enterrados. El ocaso de los cuerpos” en el que abordo el acto performativo de enterrarse como forma de activismo, de denuncia social, por parte del artista, y hablo de la polémica trayectoria de Azcona, así que el encargo de la exposición es la guinda del pastel.

_Un comentario sobre tu trabajo que te haya gustado…

Me siento fenomenal cuando un artista, un galerista, el director de un centro o los montadores repiten que es fácil entenderse conmigo, que soy muy cercana y a la vez directa, clara.

_Un agente artístico que esté haciendo un buen trabajo actualmente…

Avelino Sala es buen comisario y buen artista, lo cual resulta muy loable porque imagino que no es fácil compaginar ambas cosas, le admiro. Por otro lado, en mi ciudad, el nuevo director del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) José Miguel Cortés ha dado un giro al centro que nos ha llenado de optimismo y esperanza a la mayoría de agentes culturales de la zona, tal vez logre volver a posicionarlo internacionalmente; sería, más que hacer un buen trabajo, obrar un milagro, pero con él, con su actitud, discurso y programa, me parece hasta posible.

_¿De qué artista te gustaría tener una obra?

Tengo una pequeña colección de dibujo, obra gráfica y alguna pintura. Últimamente quiero comprar obra de una joven promesa, Cristina Santos, antes de que despegue, y está en ello. También me gusta mucho Inma Femenía, en casa estamos dándole vueltas a una pieza que vimos en una feria hace poco. Pero no me considero coleccionista ni fantaseo con grandes nombres, a mí lo que me gusta es descubrir y crear nexos para exponer, mostrar lo que considero interesante en el contexto adecuado, en ese sentido mi labor de comisaria está por encima incluso de la crítica. Lo que pasa es que a veces me enamoro tanto de una pieza mientras el artista y yo decidimos dónde y cómo colocarla que acabo por adquirirla en algún momento, eso ha pasado.

_¿Qué piensas del sistema artístico español en la actualidad?

Hay mucho que mejorar, sobre todo en cuanto a buenas prácticas se refiere y a los derechos de los artistas pero también a los de los comisarios, que muchas veces andamos dando la cara en la cuerda floja, sin contrato hasta el último minuto y con un equipo que depende de nosotros, eso es duro. Si trabajas desde la horizontalidad, como yo, lo pasas mal en numerosas ocasiones, se sufre tensión.

_¿Podríamos decir que refleja la sociedad actual?

Me preguntas si la precaridad laboral, el que sinvergüenzas se aprovechen y se lucren a costa de otros, se depauperice la profesión y haya gente que hasta se ofrece gratis a cambio de publicidad es reflejo de nuestra sociedad… ¡Por supuesto! Al cien por cien. De ahí la importancia de que desde el arte se denuncien las injusticias, con ironía, con metáforas, con sutileza, con brutalidad, como el artista quiera y sienta que debe transmitirlo, pero que meta el dedo en la llaga, sí, claro que sí, contribuye al cambio que necesitamos, es casi un acto heroico, necesario, combativo.

_¿Se está confundiendo el arte con el mensaje?

No, arte y vida se hallan intrínsecamente ligados, así lo veo yo, el mensaje es parte del arte.

_¿Cómo ves la situación del mercado español de arte contemporáneo y cuál es la posición del coleccionismo?

El mercado español se está abriendo en muchos sectores hacia plataformas internacionales como son las ferias, cada vez hay más y en mayor variedad de países, algunos de los que con atrevimiento se califican de “economías emergentes”, véase China, pero todavía se encuentra resentido por la crisis de modo que los coleccionistas nacionales arriesgan menos si van a gastar mucho y se permiten arriesgar más, por talentos jóvenes o transgresores, si van a gastar moderadamente. Supongo que lo crucial es que el ritmo no pare y el gusto por el arte se transmita, se siga cultivando y haya un flujo constante de adquisiciones.

_Una institución pública indispensable… y un espacio privado…

Los espacios privados indispensables son ahora mismo las galerías aunque les van comiendo terreno las fundaciones y como salga aquello de la Ley de Mecenazgo más, la galería va a tener que reinventarse como concepto; algunas, las que están más a la vanguardia, lo ven venir y van reaccionando. Como institución pública el museo será siempre nuestro refugio, pero no los grandes contenedores vacíos de programación, no los del fervor megalómano que poco a poco irán cerrando lamentablemente o no. Los museos de mayor afluencia de público local, por pequeños que sean, son los que hay que cuidar, alimentar y entender que son indispensables, debemos trabajar de lo particular a lo general, como en Filosofía, de donde vengo académicamente, pues el ejemplo es que concentrando esfuerzos desde la comunidad cercana que nos rodea, la nuestra, la que conocemos bien, es posible mejorar aspectos sociales a una escala superior. El museo, en ese sentido, bien podría ser el punto de encuentro, el ágora, lugar abierto a propuestas, conferencias, mesas redondas, no sólo exposiciones mirando hacia afuera.

_¿Qué líneas de comisariado se están siguiendo actualmente?

Mucho comisariado en grupo, es decir, colectivos de comisarios y trabajando con montajes de despliegue archivístico en cantidad de casos, no sé si es moda o que los tiempos que corren lo requieren. El arte de archivo y la instalación es tendencia, al menos cuando viajo a otros países es lo que veo y me muevo mucho.

_¿Qué supone hoy la crítica?

La crítica es un aliciente más, un análisis parcial, un afán por aportar un punto de vista. A veces con la pretensión de darse notoriedad por parte del crítico que escribe, otras, como es mi caso, de incitar al público a visitar la exposición, contactar con el artista, lanzar una llamada a entrar en su web o a familiarizarse con un centro de arte que quizás lo estoy descubriendo sobre el papel, tal vez lo tiene cerca y aún no lo ha visitado nunca.

_¿Alguna buena noticia vinculada al arte?

Abre una nueva fundación de arte contemporáneo en Barcelona sobre la que todavía no puedo dar pistas pero que apuesta fuerte por fomentar la creación artística en todas sus facetas. Es privada, me han tenido en cuenta como profesional aportando lo que consideran aire fresco y creo que el hecho de que iniciativas privadas decidan invertir en arte nos beneficia a todos.

_A una gran mayoría no le gusta el arte contemporáneo porque le resulta difícil de entender…

No hace falta entenderlo, en esencia hay que sentirlo, experimentarlo y cada cual sacar sus propias conclusiones. La experiencia estética es muy personal y estimulante, si una obra no te gusta, si te desagrada o te repugna, ya está cambiando algo en ti, causa un efecto, te toca.

_¿Cuál es el papel del público en la actualidad?

Lo comentaba anteriormente, estamos todos en manos del público, él es quien interactúa con la obra, el artista, el comisario, el crítico, el museo… Un tuit sobre una exposición o cientos de “me gusta” sobre la imagen de invitación a una muestra son determinantes. Las redes sociales han creado vínculos en potencia con una inmediatez vertiginosa, yo soy bastante activa en ellas y he de decir que a menudo no consigo atender a todos los mensajes, la mayoría sobre estos temas. Que si qué te parece tal artista, que si has visto ya tal instalación, que si la recomiendas o no, que si puedes visitar este enlace, que cómo puedo contactar contigo para que veas mi portfolio en persona, así, a diario, gratificante pero extenuante también. El público ha adquirido la capacidad de transmitir sus impresiones al agente cultural o al centro de arte de un modo directo, ¿somos conscientes del grandísimo poder que eso le otorga? Para mí es un avance lleno de retos.

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