Conversando con Marta Álvarez

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Marta Álvarez (Valladolid, 1988) Estudió filosofía e historia del arte, complementó su formación en educación y comunicación y ha ejercido como gestora cultural y mediadora. Co-responsable del laboratorio bit:LAV de nuevas tecnologías y cultura abierta, actualmente forma parte del Grupo de Mediación de la Convocatoria del Laboratorio 987 del MUSAC. 

_¿Cómo definirías el arte contemporáneo en una palabra? 

Lenguaje

_¿Podrías explicarte…?

La única particularidad del arte es ser un lenguaje, con su gramática y su semántica. Como tal, no es sino un vehículo más de conocimiento. Dicho lenguaje tiene una raíz cultural común -se basa en la cultura visual, el pensamiento, la antropología, la mística, etc. de cada cultura-, por lo que cualquiera puede entenderlo, sin embargo en muchas ocasiones se precisa un entrenamiento en el mismo para la comprensión del su significado -además de la eliminación de velos prejuiciosos-, exactamente igual que en disciplinas como la filosofía, a pesar de que se expresa con nuestro mismo lenguaje verbal. En el lenguaje artístico, además, el medio o la forma es tan importante como el contenido, igual que en la poesía. Creo que esta lectura nos permite desmitificarlo y desexclusivizarlo, además de hacer hincapié en que la forma ha de ser tan democrática o liberadora como el contenido pero teniendo en cuenta de que hay códigos compartidos y cerrados que tenemos la tarea de abrir, como en cada disciplina especializada. Hay que deshacerse de cripticismos y también tomar las obras de arte por lo que son: documentos tan complejos y plagados de referencias hoy como en el Renacimiento.  

_¿Qué libro has leído últimamente?

Estoy empezando “Pura Fermentación” de Sandor Katz, un tema que me tiene bastante concentrada y me está abriendo nuevas visiones desde los feminismos y la ecología: la fermentación como un proceso biológico en que el ser humano simplemente colabora; una simbiosis entre especies que a nivel tanto biológico como metafórico es muy suculenta.

_¿Con qué personaje te gustaría tomarte un café? 

Con Donna Haraway: sus aportaciones desde el pensamiento-ficción en el cruce de los feminismos, la biología y la tecnología, son toda una inspiración para pensar nuestra condición de seres extremófilos (por traer aquí las palabras de un colega) en el antropoceno. 

_¿Quién decide qué es arte?

Como dijo Dickie, el “sistema arte”. Ahora bien ¿quiénes están en éste? Creo que todas, desde galeristas y coleccionistas, hasta artistas y comisarias, pero también público. Bien es cierto que los procesos de legitimación están bastante claros: hay que estar en ciertos nodos, tener ciertos amigos, exponer en ciertos lugares y obtener ciertas becas. Hasta tener un catálogo sigue haciendo la diferencia. Aunque pueda no parecerlo, sigue habiendo un canon hegemónico basado en el cubo blanco, el género y la centralidad geográfica, entre otras variables, que determinan la corriente de moda. 

_¿Qué encargo te gustaría recibir?

Me encantaría comisariar un ciclo largo de arte, pensamiento, tradición y cocina que se desplegara por el espacio público, que rebasara los espacios canónicos del arte pero también estuviera en ellos. 

_ Un comentario sobre tu trabajo que te haya gustado…

Me gusta cuando me dicen que pincha.

_ Un agente artístico que esté haciendo un buen trabajo actualmente…

Creo que hay mucha gente comprometida, que trabaja desde lo pequeño y no se ve; pero por lo reciente, mencionaré a  la Fundación Cerezales Antonino y Cinia que desde el rural leonés y en la persona de Alfredo Puente -con todo un maravilloso equipo- está haciendo un increíble trabajo en investigación sonora, artística y etnoeducativa y se acaba de llevar el Primer premio a mejor institución cultural de Castilla y León, otorgado por la Asociación de Profesionales de la Gestión Cultural GesCulCyL.

_ ¿De qué artista te gustaría tener una obra?

Me interesa mucho el arte inmaterial, de modo que es más bien complicado. Pero me encantan las ediciones y la artesanía. En concreto hay un vinilo de Ariadna Guiteras que hace tiempo deseo…

_¿Qué piensas del sistema artístico español en la actualidad?

¿Cuál? Mientras las grandes instituciones siguen con presupuestos menguantes y ancladas en políticas de exhibición y foco, la clase creativa agoniza impulsada por un entusiasmo que la (auto)esclaviza…

_ ¿Podríamos decir que refleja la sociedad actual?

Sí, el desprecio por las humanidades viene de lejos. Mientras, éstas, acomodadas, han ido enmudeciendo y observando como la tendencia mercantilista de la industria cultural lo invadía todo. La búsqueda de rédito económico en una era postcapitalista es normal, lo que no parece ser visible es la insostenibilidad de este sistema. 

_ ¿Se está confundiendo el arte con el mensaje?

Fondo y forma son las dos caras de una misma cosa, cuando hay desequilibrio no sé qué es. 

_ ¿Cómo ves la situación del mercado español de arte contemporáneo?

Hay un escaso mercado, la mayoría de las galerías se mantienen con capitales privados de procedencia extra-artística y en las ferias se gasta, por lo general, más de lo que se vende. Las leyes (IVA, mecenazgo, etc.) tampoco acompañan.  

_ Una institución pública indispensable…, y un espacio privado…

Castilla y León son un páramo para el arte contemporáneo. Tan solo algunos espacios privados luchan por mantener a flote la oferta, mientras las instituciones públicas decaen. El Museo Patio Herreriano, el Centro de arte Domus Artium 2002 o el Museo Esteban Vicente han visto cómo sus presupuestos casi desaparecían del mapa, sometiendo a la precariedad de subcontratas a sus trabajadoras, y cómo las políticas populistas los invadían.  El MUSAC, es el único que creo que mantiene una línea de trabajo clara en educación y con respecto al territorio ofreciendo muestras de calidad y espacios abiertos como el Laboratorio 987, a pesar de que las circunstancias para muchas de sus trabajadoras no son las más adecuadas. 

A nivel privado la Galería Javier Silva es el único espacio galerístico que, desde Valladolid, me permite acceder al arte contemporáneo.  

_ ¿Qué líneas de comisariado se están siguiendo actualmente?

La observación reiterada de ciertos elementos comunes en las exposiciones, nos permite extraer algunas conclusiones sobre todo de las formas como recursos manieristas y vacíos. 

Me parece interesante el giro educativo que también ha sufrido el comisariado, su deriva inmaterial por un lado y el redescubrimiento de la pura materialidad por otro, las reflexiones sobre el espectador colectivo y el intento de algunos comisarios por generar esfera pública, desbordando los formatos y espacios de las exposiciones de diversos modos -hacia el afuera de las instituciones públicas, hacia la colectividad, hacia lo sonoro, lo culinario como experiencia social, lo multidisciplinar, los márgenes…-

_ ¿Qué supone hoy la crítica?

Hoy está muy confundida con la actividad informativa. Parece haberse reducido a marketing: en nuestro régimen de visibilidad, no decir es la peor crítica, porque es desaparecer. La verdadera crítica es más difícil, no se basa en entrevistas facilonas, molesta y afecta a las condiciones materiales de la producción, el quién es quién y el de dónde sale el dinero. Porque nada es fortuito. Creo que hay mucha más crítica en el ensayo (online o no) y en algunas obras de arte que en los suplementos culturales. 

_ ¿Alguna buena noticia vinculada al arte?

Tener un estatuto de artista es bueno para eliminar trabas a la creación cultural, como el poder darse de alta en la Seguridad Social en períodos de inactividad. Hay otras medidas como la reducción del IVA al 10% de intérpretes, artistas, directores y técnicos a los productores y organizadores de obras y espectáculos culturales que son también efectivas desde el principio de 2019, pero no entiendo por qué se hace esa diferenciación entre disciplinas artísticas. 

_ A una gran mayoría no le gusta el arte contemporáneo porque le resulta difícil de entender… 

Igual que leer a Judith Butler

_¿Cuál es el papel del público en la actualidad? 

Afortunadamente, hemos puesto más el foco en el público, tratando de construir un sistema cultural más horizontal. Pero esto sigue chocando con la fuerte verticalidad del sistema hegemónico. Por otra parte, seguimos necesitando pensar qué y cómo hemos de hacer cultura y arte para que el público se sienta apelado. Habrá que generar más espacios de aprendizaje, práctica y debate, de esos invisibles y pequeños que interesan poco pero que pueden efectuar grandes cambios con tiempos largos y financiación. El público, como todas, necesita empoderarse y comprometerse y dejar de ver el arte desde la barrera. 

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