Conversando con Nicolas de Ribou

"en Entrevistas/Investigación/Opinión"

Nicolas de Ribou (París, 1983) es comisario independiente. Vive y trabaja entre Bélgica, Francia y España. Su investigación está orientada hacia cuestiones territoriales dentro del mundo del arte y de las prácticas artísticas, y se interesa en el surgimiento de éstas en contextos geográficos e históricos específicos. ¿Qué nos proporcionan estas prácticas para ver y entender nuestras sociedades? ¿Cómo forjan nuestras relaciones con los demás?  ¿Cómo influyen en nuestra comprensión de la historia, nos permiten cuestionar nuestras propias construcciones y sus imposiciones?

¿Cómo definirías el arte contemporáneo en una palabra?

Necesario

¿Podrías explicarte…?

El arte contemporáneo es lo que nos permite ver la sociedad en la cual vivimos con otras gafas, es dar un paso al lado para darnos cuenta de lo que hemos hecho, lo que hacemos y reflexionar sobre lo que estamos a punto de hacer. Nos permite pensar el mundo. Así es como lo veo yo a diario

¿Quién decide qué es arte?

Hoy, cada uno puede decidir lo que es arte, para sí mismo. El arte no tiene una sola definición, y creo que al final no me preocupan las clasificaciones que se hacen. Yo sé qué tipo de arte me interesa, y me parece perfecto que no sea el mismo que el de mi vecino. Hoy, una parte potente de las instituciones, los coleccionistas, los galeristas y comisarios deciden quien puede acceder al reconocimiento internacional y al mercado, pero no son los únicos que deciden exclusivamente sobre lo que es arte. Solo deciden en el arte que va a venderse y a generar valor material de diferentes formas. No hay que equivocarse… Actualmente creo que extrañamos críticos de arte que definan lo que podría ser el arte de hoy. 

¿Qué encargo te gustaría recibir?

Me gustaría ser director artístico de un centro de arte fuera de los epicentros, donde se pudiera hacer una programación de nivel internacional cuyo principal destinatario aunque sin excluir a nadie, fuese ante todo un  público local.

Un comentario sobre tu trabajo que te haya gustado…

Recibí este año una crítica muy inspiradora de Tania Mouraud sobre la programación curatorial Souvenir de Mwene Mutapa que desarrollé en La Box (Bourges, Francia) que me lleno de emoción.

Un agente artístico que esté haciendo un buen trabajo actualmente…

Estoy muy interesado en el trabajo que Alex Alonso Diaz está llevando a cabo en Santander con Fluent. Como comisarios, tenemos prácticas y visiones diferentes, pero me recuerda como empecé yo hace unos años desarrollando proyectos en mi propio piso de Bruselas. La programación de Alex está muy bien pensada: exposiciones, programas públicos, proyecciones, seminario, talleres, etc. que dan aberturas para reflexionar sobre un tema elegido para una temporada. Este año, “Estéticas de la contaminación” explora el potencial de la contaminación como ámbito colectivo donde tecnología, naturaleza y sociedad se afectan mutuamente. Durante el mes de julio pasado, tuve el placer de conocer la primera parte del proyecto que Alex lleva con la artista Laida Lertxundi, y asistir a la charla performativa que Julia Morandeira dio en un barco navegando por la bahía de Santander. Igualmente, sigo todas sus actualidades en las redes sociales y su web.

¿De qué artista te gustaría tener una obra?

Si tengo que escoger una sola obra, será una fotografía que se titula 217,000 million years or the photograph is the picture of a poster that was the invitation and the title of the exhibition. Esta fotografía estaba expuesta en la primera exposición que hice en Bruselas en 2011, un proyecto solo del artista gales Sean Edwards. Un niño, cabeza en las manos, se enfrenta a la multitud de posibilidades que el juego de ajedrez en frente de él le ofrece. Cada figura, formas simples que identifican el uso al que están asignadas, están listas para desempeñar sus roles. Por lo tanto, movimiento tras movimiento ofrece nuevas potencialidades que pueden surgir. ¿Qué sucede cuando algo se desliza, y permite en los objetos dispuestos uno junto al otro el descubrimiento de un nuevo significado?

¿Qué piensas del sistema artístico español en la actualidad?

Desde fuera, parece que el sistema artístico español está intentando más que nunca salir de sus fronteras. Muchos artistas y comisarios españoles interesantes viven y trabajan fuera de España y creo que hay una voluntad de AC/E (Acción Cultural Española) de acompañar esta apertura y esos intercambios tanto fuera que dentro del país. Gracias a ellos, he tenido la oportunidad de llevar a Bruselas a los chicos madrileños de Salón para Poppositions, un encuentro de espacios independientes del cual fui director. Gracias a este intercambio me invitaron al programa internacional de comisarios de la feria Estampa, organizado por la plataforma Hablar en Arte, que también lleva a cabo una enorme labor de difusión de la creación artística española en relación con el mundo.

Al mismo tiempo, imagino que la situación para la cultura y el arte no es la óptima, como en muchos países, pero por lo menos me da la sensación de que está evolucionando en el buen sentido en lo que se refiere a su internacionalización. Sobre todo, creo que España tiene un papel esencial para generar un vínculo artístico más potente entre Latinoamérica y Europa. Eso se nota cada año al final de febrero durante la feria Arco, que además de ser la feria más visitada del mundo, ofrece el mejor puente entre estos dos continentes, con una programación muy ancha, y sobre todo muy buena en numerosos espacios de la ciudad.

¿Podríamos decir que refleja la sociedad actual?

Creo que el arte español refleja la sociedad actual, pero con la vista puesta en la sociedad de mañana, especialmente en lo referente a convertirse en puente y nudo de relación entre Latinoamérica y Europa. A día de hoy observo muchísimo potencial cuyos esfuerzos van hacia este sentido.

¿Se está confundiendo el arte con el mensaje?

Para mí el arte es el mensaje. No podría ser de otra manera. El arte que no tiene sentido no me interesa. Para la decoración, compro muebles.

¿Cómo ves la situación del mercado español de arte contemporáneo y cuál es la posición del coleccionismo?

No conozco muy bien la situación del mercado, pero de lo poco que he podido ver creo que los coleccionistas españoles no son muy arriesgados. Deberían abrirse un poco más a la creación joven. Comprar no tiene que ver solamente con la especulación, hay que verlo también con un gesto de mecenazgo hacia los y las artistas.

Una institución pública indispensable…, y un espacio privado…

CA2M en Móstoles… sus exposiciones son de alta calidad y desarrolla varios programas hacia varios públicos. Espai 13 de la Fundació Joan Miró en Barcelona… y su apoyo a comisarios independientes jóvenes para desarrollar una programación durante un año entero.

¿Qué líneas de comisariado se están siguiendo actualmente?

Creo que varias, y es muy positivo. Pero es verdad que veo como una fractura entre dos tipologías de investigaciones: aquellas donde la investigación prevale y las obras de arte sirven a ilustrar el discurso, y las que construyen algo desde las obras para hacer surgir la investigación. Soy más del segundo tipo, ya que para mí ser comisario habla más de abrir la reflexión que fijarla.

¿Qué supone hoy la crítica?

Supone tener críticos de arte, y no sé si tenemos muchos. Hay un montón de periodistas, de comunicadores, cronistas, bloguistas, etc. y todo va tan rápido que no veo mucha gente pensando en lo que está pasando en el arte, tomar su tiempo, reflexionar y hacer surgir una posible historia del arte que se está desarrollando hoy.

¿Alguna buena noticia vinculada al arte?

Witte de With, el centro de arte de Róterdam que cambia de nombre el año que viene para dejar detrás referencia a Witte Corneliszoon de With, un oficial naval holandés quien dirigió expediciones violentas hacia la india e indonesia a principio del siglo XVII. Me parece valeroso e importante que las instituciones para el arte y la cultura no fuesen en conflicto con los valores que deben defender.

A una gran mayoría no le gusta el arte contemporáneo porque le resulta difícil de entender…

Eso es por la ley de deseo. Hemos perdido el deseo de ver las obras por lo que son, sin el discurso que nos quieren imponer algunos. Hoy, uno no puede asomarse a un centro de arte sin tener a un chico o una chica que nos explique lo que el artista quería decir, de una manera concluyente. Y yo fui uno de ellos! Primero, hay que dejar hablar a las obras, y segundo, pensar nuevas maneras de transmitir el mensaje. El público no es tonto, pero creo que de una manera nos tranquiliza quedarnos en la burbuja elitista del arte contemporáneo. No podemos continuar pensado que el público no puede experimentar nada por falta de no sé qué. Eso no puede seguir así. Si no, ¿por qué y para quién trabajamos?

¿Cuál es el papel del público en la actualidad?

Esencial. Sin público, no hay destinatario, y no tendría sentido hacer lo que hacemos.

*Una conversación traspapelada de Otoño del 2017

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