Conversando con Simón Arrebola

Simón Arrebola Parras (Torredelcampo, 1979) es Doctor en bellas artes con mención internacional. Compagina la creación artística con la docencia en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla. Su trabajo trata temas sobre la memoria desde un punto de vista autobiográfico y colectivo con carácter principalmente narrativo y escenográfico, desarrollado a través de  disciplinas como la pintura y el arte gráfico.

_ ¿Cómo definirías el arte contemporáneo en una palabra?

Fugaz

_ ¿Podrías explicarte…?

Tanto el carácter mutante del arte como su consumo efímero a través de pantallas y simulacros podrían definir el arte de hoy. No todo es así, existen obras de arte que se vuelven universales, ya se hubieran hecho ayer mismo o hace 5 siglos. Este potencial universal es el que hace que una obra siga transmitiendo o emanando cierto magnetismo.

_ ¿Qué libro has leído últimamente?

Suelo llevar varios libros a la vez. Destacaría La Imagen Corpórea de Juhani Pallasmaa. Es un libro que reflexiona sobre la creación y la percepción de la  imagen en nuestra contemporaneidad. Las reflexiones de este arquitecto son muy interesantes ya que, tanto en este libro como en otros que tiene, habla sobre la imaginación y la memoria en el arte. Terrenos por los que siento predilección y que son dos de los pilares sobre los que apoyo mi obra.

_¿Con qué personaje te gustaría tomarte un café?

Con muchos. Pero sería interesante hacerlo con Guillermo Pérez Villalta. Lo he escuchado en muchas conferencias y siempre es enriquecedor. Creo que es un artista que además de destacar como pintor y dibujante es un gran erudito del arte.

_ ¿Quién decide qué es arte?

Considero que es un proceso. Primero tiene que decidirlo el artista y después tiene que reconocerlo la sociedad. El problema es que tanto por parte del autor como por parte del público las ideas son vagas, confusas y contradictorias para enfrentarse a la producción de la obra y a su percepción. Es peligroso y creo que la falta de rigor y profesionalidad de muchos artistas y el hecho de que el trabajo de algunos sea reconocido de forma mediática y sin criterio provoca una legitimidad fugaz en la escena artística.

_ ¿Qué encargo te gustaría recibir?

Muchos. Me encantaría intervenir en alguna clase de recinto sagrado, idear y llevar a cabo alguna escenografía. Creo que es una disciplina muy completa en la que tienes que intervenir en el espacio jugando con las dos y tres dimensiones con una cualidad mutante que atienda al desarrollo de los acontecimientos de la historia que se nos cuenta.

_ Un comentario sobre tu trabajo que te haya gustado…

Me enorgullece cuando la gente siente empatía con lo que aparece en las obras. Que se produzca esa conexión es uno de los mayores logros. Uno de los comentarios que me suelen decir es que no saben hacia cuáles elementos dirigirse y que se pasarían mucho tiempo recorriéndolo visualmente para detenerse en los detalles.

_ Un agente artístico que esté haciendo un buen trabajo actualmente…

A pesar de la situación del contexto nacional siempre hay gente interesante que está haciendo un buen trabajo. Destacaría por ejemplo a Susana Blas con sus comisariados (por citar la exposición itinerante de las Formas del Alma), Óscar Alonso Molina y su defensa sobre dibujo en el programa Conexiones del Museo ABC (este es otro de los proyectos en los que me encantaría participar), Carlos Delgado Mayordomo, también crítico y comisario y cuyo interés por lo narrativo me interesa bastante. Por otro lado, a Fran L. González-Camaño está haciendo una gran labor con sus libros de conversaciones con determinados artistas andaluces (entre ellos Guillermo Pérez Villalta) que son una auténtica delicia. No sólo por la forma como están escritos, sino que él como entrevistador sabe hacer sacar respuestas interesantes a sus entrevistados. También ha escrito textos razonados de los trabajos de Miguel Gómez Losada o José Luis Puche y denotan un alto conocimiento de estética y historia del arte y sabe ponerle palabras a las emociones que le suscitan estos artistas. 

_ ¿De qué artista te gustaría tener una obra?

De muchos. De Balthus, Morandi, Vermeer, Pérez Villalta, Gordillo, …

_ ¿Qué piensas del sistema artístico español en la actualidad?

En cuanto al contexto hay como dos ámbitos: el centro y la periferia. En cuanto a los agentes que conceden la legitimidad de las obras, también existe esta diferenciación. Estas personas tienen ciertos intereses. O comulgas con ellos y estás “in” o si no, estás “out” de la escena que ellos han configurado. Todos tenemos intereses, pero creo que esas cuestiones personales deberían estar dejadas de lado para que esto se pudiera estructurar de una manera más horizontal o transversal y que no fuera tan piramidal. 

_ ¿Podríamos decir que refleja la sociedad actual?

Por supuesto.

_ ¿Se está confundiendo el arte con el mensaje?

Creo que hay opciones de todo tipo. Existen desde propuestas artísticas que abordan un discurso social y no les interesa una profundización en el aspecto plástico-formal a obras que se juego estético-retinianos vacíos de contenido. Considero que el qué decir y el cómo decirlo debe ser tenidos en cuenta y estar interrelacionados.

_ ¿Cómo ves la situación del mercado español de arte contemporáneo?

Bastante precaria. No hay sistema estable ni regulado adecuadamente. Las oportunidades de negocio se han centrado en las cada vez más abundantes ferias de arte. Son abrumadoras para las galerías que deben de asumir gastos de alquiler de espacio, transporte de obras, etc y para los artistas que se concentran en hacer piezas reconocibles para el transeúnte que visita estos eventos, a lo que hay que añadir las excesivas cuotas de la seguridad social para los que optan por una situación de regularidad, haya o no ventas de tu trabajo.

_ Una institución pública indispensable…, y un espacio privado…

Como institución pública haría una defensa de las Escuelas de Arte y las Facultades de Bellas Artes. La que conozco en primera persona es la de Sevilla y considero que se le da al alumnado una buena base de formación para desarrollarse profesionalmente como creadores, diseñadores, ilustradores, profesores, etc.

Como espacio privado destacaría las galerías Herrero de Tejada u Ogami Press en Madrid, y Birimbao y Espacio Olvera en Sevilla. Están realizando una apuesta bastante interesante en el contexto artístico y creo que merece la pena tenerlas en cuenta. 

_ ¿Qué líneas de comisariado se están siguiendo actualmente?

Hay muchas. Pero creo que hay una ausencia por reivindicar los universos personales. Parece que está mal visto ya que puede ser considerado como algo narcisista y que lo políticamente correcto es aludir sólo a lo colectivo. Por otro lado muchas argumentaciones curatoriales son tan transversales que se olvidan del propio arte. Por la parte que me toca, reivindicar la pintura o el dibujo desde el propio arte es algo impensable. Como si lo visual y la plástica fueran las hermanas acomplejadas de las humanidades que necesita persistentemente de las otras para salir adelante. Evidentemente el arte tiene la capacidad de nutrirse de ellas pero no tiene por qué siempre depender de las otras para definirse y defenderse. 

_ ¿Qué supone hoy la crítica?

Es necesaria cuando es rigurosa. La hay y la ha habido. Sin embargo creo que hay muchos “paños calientes” y complacencia entre “colegas”. Algunos artículos rezuman obviedades o son un repertorio teórico ilegible que no ayuda a introducirse en la obra de determinados artistas. 

_ ¿Alguna buena noticia vinculada al arte?

Espero que el estatuto del artista no quede en un manual de buenas intenciones y guardado en un cajón. Espero que los estudios que se están haciendo sobre la situación de precariedad del colectivo artístico sirvan de llamada de atención para que se nos tenga en cuenta.

_ A una gran mayoría no le gusta el arte contemporáneo porque le resulta difícil de entender…

El público está confundido. Se ha legitimado tanto una exposición de proyecciones virtuales de pintura como una de pintura en el Thyseen. Creen que ambas cosas son arte. Por un lado creo que falta educación en la sensibilidad y en el arte desde niveles muy tempranos. Se desestima lo que alimenta el espíritu porque no te va a generar dinero. Al existir esta ausencia se genera una ausencia de criterio y de ahí que todo parezca que es válido. Por otro lado, creo que el listón no hay que bajarlo. Si no entiendes una cosa y te ha provocado algo en el interior, debes de preocuparte en leer e informarte sobre tal o cual asunto. Darlo todo mascado es bajar el nivel y ahí se produce el empobrecimiento mental y cultural.

_ ¿Cuál es el papel del público en la actualidad?

Es fundamental y supone un termómetro del mensaje que has lanzado a través de tu trabajo. Sin embargo debe ser un agente activo y no limitarse a consumir visualmente sin más. Eso no aporta nada a nadie, ya que estamos inundados de imágenes. El público debe de indagar en aquello en lo que siente complicidad, preguntarse por las sensaciones y emociones que les transmite, saber definirlas y a fin de cuentas, es el acaba terminando de ejecutar la obra.

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