Conversando con SN (SomosNosotros)

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Fotografía cedida por SN, de izquierda a derecha Begonya Garcia y Alfonso Fernández.

SN son Begonya García (Barcelona, 1983) y Alfonso Fernández (Sevilla, 1983). Empezaron a trabajar juntos en 2012 cuando finalizaron Bellas Artes en la Universidad de Barcelona. Tienen un Posgrado en Educación y Cultura por la Universidad de Girona y un Máster en Investigación y creación por la Complutense. Actualmente viven y trabajan en Madrid donde son co-fundadores del espacio #ey!studiosituado en el barrio de Carabanchel. 

Su trabajo parte de un análisis contextual sobre la contradicciones, escepticismos, incertidumbres y paradojas acerca de situaciones que les interpelan de una manera directa, ya sea acerca de la precariedad en la esfera artística, en el ámbito laboral o en la auto sanación low cost , generando narraciones que planean entre realidad y ficción para llevarlas al espacio expositivo desde la performance, el vídeo, la instalación o la textualidad. 

Imagen tomada por Ana Urbina en el Centro Cultural de España en Panamá. “Climbing Worker” (2017) y “Investigación gráfica ordinaria a partir de un totopo” (2017).

_ ¿Cómo definirías el arte contemporáneo en una palabra? 

Compromiso.

_¿Podrías explicarte…?

Para nosotros es imposible pensar en la práctica artística sin una alta dosis de compromiso, ya que es una profesión basada en expectativas y auto promesas de futuro, es una inversión en uno mismo que muchas veces no da el resultado esperado. Estamos absolutamente involucrados con lo que hacemos aunque el grado de incertidumbre hacia el futuro sea del 100%. 

_ ¿Qué libro has leído últimamente?

A: “La expulsión de los distinto” de Byung-Chul Han. Un ensayo muy acorde en nuestro trabajo artístico.

B: “No tengo tiempo: Geografías de la precariedad” de Jorge Moruno, un análisis sobre la auto explotación individual como única vía para alcanzar el éxito.

_¿Con qué personaje te gustaría tomarte un café?

Con Pascal Gielen, admiramos su trabajo como investigador sobre  las condiciones del trabajo creativo y las políticas culturales en diferentes contextos urbanos, nos gustaría muchísimo poder conversar con él y hacerle muchas preguntas.

_ ¿Quién decide qué es arte? 

Los procesos de legitimación del arte pasan si o si por la lógica del mercado, que es el que dicta hacia dónde hay que dirigir la atención. Habría que tener aquí en cuenta el papel actual de las redes sociales y la inmediatez de la imagen como eje fundamental a la hora de establecer las tendencias, actualmente tan fugaces que generan una homogeneidad formal con un tiempo de validez determinado.

_ ¿Qué encargo te gustaría recibir? 

Ya hemos sido afortunados y nos han hecho encargos de proyectos educativos que nos han parecido fascinantes, pero han sido de corto plazo, así que esta vez nos gustaría recibir uno por un periodo largo para poder ver de cerca su evolución en el futuro.

_ Un comentario sobre tu trabajo que te haya gustado…

Nos han dado las gracias varias veces por nuestro trabajo y nos resultó un tanto extraño pero reconfortante a la vez.

_ Un agente artístico que esté haciendo un buen trabajo actualmente…

Aquellos que sean comprometidos con su trabajo y no se dejen llevar por tendencias o por la meritocracia. Muchas veces por el afán de estar presentes se olvida la parte más importante del arte que es la investigación. Pareciera que hemos entrado en un bucle donde lo superfluo e inmediato prima ante lo cocinado a fuego lento, y se deja de lado a muchos/as artistas que requieren de paciencia y necesitan tiempo para poder concluir sus proyectos. La propia lógica del sistema arte deja apartados muchos trabajos que podrían ser interesantes y los artistas nos convertimos en hacedores de dossieres adaptados a los requisitos únicos de diferentes convocatorias que piden trabajos inéditos o proyectos nunca expuestos. Una pieza con 3 años de vida, ya es considerada antigua…

Pero ya que tenemos la oportunidad, nos gustaría señalar el trabajo que están haciendo los agentes que forman parte de Precarious Workers Brigadetanto por el grado de investigación e implicación que tienen, como por su generosidad y utilidad en el ámbito artístico.

_ ¿De qué artista te gustaría tener una obra? 

Una obra de Damien Hirst o Bansky para poder venderla y dedicarnos al arte con total tranquilidad, y alguna de Andrea Fraser para nuestra colección particular sin intención de especular.

_ ¿Qué piensas del sistema artístico español en la actualidad?

El sistema artístico español es muy precario y frágil, se sostiene a base de ilusión y el apoyo incondicional de los propios artistas. El estudio llevado a cabo en el año 2017 por Isidro López Aparicio y Marta Pérez Ibañez sobre la actividad económica de los artistas en España es absolutamente demoledor, y deja al descubierto todo un sistema sostenido por unas estructuras tan endebles, que nos hace cuestionar si realmente somos conscientes de esta situación.

_ ¿Podríamos decir que refleja la sociedad actual?

Llevamos muchos años de una supuesta crisis que no ha hecho más que precarizarnos más de lo que estábamos. Es absolutamente comprensible que la sociedad no vea necesario destinar partidas a Cultura cuando se han realizado recortes en áreas de derecho tan fundamentales y necesarias como sanidad o educación. Lo que deberíamos plantearnos es porque la Cultura no es vista por la sociedad como un bien imprescindible, porque no se le valora la capacidad generadora de espíritu crítico y reflexión que tiene. 

_ ¿Se está confundiendo el arte con el mensaje? 

No concebimos el uno sin el otro.

_ ¿Cómo ves la situación del mercado español de arte contemporáneo?

Como un bonito decorado. La mayoría de las galerías españolas se sostienen por ayudas y subvenciones del Estado, así pueden participar en ferias de ámbito internacional y generar la imagen hacia el exterior de que en España hay un sistema artístico que funciona. La paradoja es que la frase “no vendo nada” o “vendo muy poco” es de las más escuchadas entre los circuitos de artistas.

_ Una institución pública indispensable…, y un espacio privado…

Partiendo de nuestra propia experiencia, más que señalar centros en concreto, nos gustaría enfatizar y poner en valor a las personas que trabajan y gestionan estos espacios trabajando muchas horas, la mayoría de las veces con presupuestos mínimos, pero que aún así velan para que los afectos primen y se acaben estableciendo condiciones de trabajo dentro del parámetro de las buenas prácticas. Nos vamos a mojar y vamos a nombrar a  Tate Díez, directora del Da2 en Salamanca, el equipo del área de creación de Injuve, al personal del Centro Cultural de España en Panamá, Aida Sánchez de Serdio, ex asesora externa del Departamento de Educación del Museo Reina Sofía y Miriam Estrada, comisaria del desaparecido Espacio Trapezio en Madrid. 

_ ¿Qué líneas de comisariado se están siguiendo actualmente? 

Se establecen genealogías formales y contextuales a un ritmo feroz, lo que en muchas veces ocasiona que ciertas prácticas que no siguen la tendencia pierdan visibilidad o que no encajen en el marco legitimatorio, lo que finalmente acaba ocasionando una pérdida de identidad, frescura y/o honestidad en la praxis artística y curatorial. Esto genera a su vez una endogamia temporal en bucle.

_ ¿Qué supone hoy la crítica? 

Los procesos legitimadores actuales no pasan por la crítica. Hay una falta evidente de agentes especializados en arte contemporáneo, es complejo leer lo que entendemos como una crítica acerca de una exposición o de un artista. Lo que sí encontramos en gran cantidad tanto en papel o en prensa online, son reseñas de ciertas muestras que más que aportar un análisis crítico pareciera que están haciendo publicidad o señalando al espacio y artistas que conforman esa exposición. 

_ ¿Alguna buena noticia vinculada al arte?

Si, el estatuto del Artista que por fin fue aprobado en el congreso el pasado 20 de junio. Es indispensable que exista un marco legal que reconozca al artista como un profesional, y ya no solo por los beneficios que puede suponer en el futuro para los artistas, si no por el reconocimiento social como trabajadores que esto implica.

_ A una gran mayoría no le gusta el arte contemporáneo porque le resulta difícil de entender… _ ¿Cuál es el papel del público en la actualidad? 

Ser activos y críticos con la obras que ven. Pero, piensa en un museo de cualquier ciudad, todos están llenos de turistas como zombies transitando por el museo de un lado a otro, parándose sólo una media de dos minutos en la pieza más icónica y obviamente acabando en la tienda del museo. Lamentablemente se mide el éxito y el fracaso de una exposición cuantificando la afluencia de público con todo lo que eso implica. Ser activos y críticos con las obras de arte significa entender sus códigos y para eso es necesario una educación artística inexistente en los curriculums académicos escolares en España. A los niños y niñas se les sigue educando en el mito del artista genio del siglo XIX, y obviamente con muy pocas referencias de mujeres artistas. A nivel pedagógico hay una labor impresionante por parte de los departamentos de educación de las instituciones para intentar subsanar esa brecha de concepción de lo que es el arte y su manera de decodificarlo. Es muy difícil deseducar, y más si el público se cree que ya lo está.  

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