Conversando con Johanna Caplliure

"en Entrevistas/Investigación/Opinión"

Johanna Caplliure, Valencia.

Crítica de arte y comisaria, investigadora, docente de Estética y Teoría del Arte y profesora del Máster Universitario en Estudios Culturales y Artes Visuales (perspectivas feministas y Cuir/ Queer), MUECA, UMH. Sus textos desbordan el fictocriticism expandiéndose a la práctica curatorial y proponen nuevas relaciones entre artistas, obras y audiencias induciendo a la reflexión.

_ ¿Cómo definirías el arte contemporáneo en una palabra?

Pasión

_ ¿Podrías explicarte…?

Siempre me he vinculado al arte contemporáneo y principalmente a los discursos experimentales, transgresores y difíciles de digerir porque me han dado la oportunidad de replantearme cualquier situación. Por eso, después de tantos años los artistas de la contemporaneidad me siguen pareciendo fascinantes y apasionantes. Con ellos he dejado que mi mente sobrevolara territorios áridos llegando a conclusiones profundas. Y ese poder de trascender los terrenos difíciles y reaccionar de manera enérgica solo puede vincularse con el arte contemporáneo.

_ ¿Qué libro has leído últimamente?

Ahora tengo entre manos los cuentos de Leonora Carrington y “Las mujeres de la Bauhaus: de lo bidimensional al espacio total”.

_¿Con qué personaje te gustaría tomarte un café?

Pier Paolo Pasolini

_ ¿Quién decide qué es arte?

A mis estudiantes de Bellas Artes siempre les digo que son ellos los que deben decir qué es arte. Es decir, los artistas son los que deciden cuándo están haciendo arte. Son los primeros y los últimos que tienen la palabra. Pero, no es una respuesta tan fácil. La decisión viene dada no solamente por la producción, sino también por el sentido que cobra cuando esta sale del estudio. Y ahí aparecen numerosos actores e instituciones como investigadores, críticos, comisarios, galeristas, universidades, museos y centros de arte. La suma de profesionales llevan a un supuesto consenso. Sin embargo, hay muchas formas, lenguajes y prácticas fuera de este y eso quiere decir que los límites solo los pone el artista.

_ ¿Qué encargo te gustaría recibir?

Me encantan los desafíos. Así que estoy dispuesta ante cualquier proposición que se convierta en un reto para mí.

_ Un comentario sobre tu trabajo que te haya gustado…

Me resultó emocionante que después de una conferencia varias personas se acercaran a mí para decirme que tenía la capacidad de apasionar a la gente sobre el arte contemporáneo.

_ Un agente artístico que esté haciendo un buen trabajo actualmente…

Creo que a nivel nacional es un buen momento en el arte contemporáneo y que existen buenos profesionales que están demostrándolo. Por generación y por programa me resultan muy interesante las dinámicas que están ofreciendo Manuel Segade o Sergio Porlán en sus centros.

_ ¿De qué artista te gustaría tener una obra?

Quizá por ser comisaria y crítico, pienso más en lo que debe ser mostrado y analizado que en lo que me gustaría poseer.

_ ¿Qué piensas del sistema artístico español en la actualidad?

Si el “sistema artístico” define al engranaje de profesionales independientes (artistas, críticos, comisarios, galeristas o investigadores), considero que no debemos sentirnos acomplejados como en otras décadas. En cuanto al “sistema artístico” vinculado a las instituciones políticas e incluso museísticas, me parece que todavía deben trabajar concienzudamente mirando a los creadores. Sin ellos el sistema no tiene ningún sentido. Seguimos habitando en espacios perversos de una lógica incongruente para el trabajo de los artistas.

_ ¿Podríamos decir que refleja la sociedad actual?

Probablemente. Nos encontramos con grandes profesionales cuyos hondos estudios, carreras internacionales y discurso brillantes no son valorados. Considero que el arte contemporáneo y la creación actual poseen un potencial transformador inigualable y que esta idea provoca un terrible temor en las instituciones de poder. Esta inseguridad se desvela como un grave problema que nos azota e imposibilita crecer y madurar a nivel cultural y social.

_ ¿Se está confundiendo el arte con el mensaje?

¿Cuál debería ser el mensaje?

_ ¿Cómo ves la situación del mercado español de arte contemporáneo?

Es muy temprano para celebrar una mejora. Sin embargo, después de mucho tiempo parece haber una incipiente atención sobre el coleccionismo y el galerismo nacional.

_ Una institución pública indispensable…, y un espacio privado…

Siempre el Palais de Tokyo. En muchas ocasiones la Kunsthalle de Basel y últimamente la dirección curatorial de Espai 13 en la Fundació Miró.

_ ¿Qué líneas de comisariado se están siguiendo actualmente?

Creo que hay ciertas líneas orientadas al trabajo performativo (cuerpo, danza, lenguaje, texto, voz y música), al relato ( mixtura de realidad y ficción) y al objeto (cotidiano y desmaterializado) que tienen la posibilidad de interiorizarse en nuestro común. Somos algunos lo que estamos desarrollando estas formas y somos conscientes que todavía es pronto para que estos discursos sean fáciles de etiquetar en cuanto a producción curatorial.

_ ¿Qué supone hoy la crítica?

Esta es la pregunta de examen para mis alumnos. Espero que no me lean. Para mí la crítica actual supone más pensamiento y acción. Es decir, escribir más allá de la escritura. Pensar más allá del pensamiento. Hoy más que nunca la creación en la crítica debe estar al nivel de la reflexión.

_ ¿Alguna buena noticia vinculada al arte?

El arte en sí es la buena noticia.

_ A una gran mayoría no le gusta el arte contemporáneo porque le resulta difícil de entender…

Tristemente el gran público teme al arte contemporáneo. Sigue existiendo demasiados prejuicios hacia este y pocas ganas de esforzarse por entenderlo. Se osa a pensar que se entiende un Velázquez o un Goya cuando están preñados de códigos inaccesibles. Por eso, yo postulo que no hay producción más cercana a la sociedad que el arte de nuestros días. Por eso debemos seguir trabajando aunque sea dificultoso ganar adeptos.

_ ¿Cuál es el papel del público en la actualidad?

El público es esencial. Pero eso no significa que el artista deba pensar siempre en el público. Su obra debe trascender al público de una época determinada para acceder a un compromiso más importante. Me refiero al de crear una cultura profunda y digna. Evidentemente los artistas siempre van por delante de todos nosotros. El público debe esforzarse por liberarse de los prejuicios.

 

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