Conversando con Juan Canela

"en Entrevistas"

Juan Canela es curador independiente. Tras muchas vueltas, hace unos años que vive en Barcelona, donde co-dirige BAR project. Trabaja en colaboración con instituciones, galerías o espacios independientes en distintas latitudes. Entiende la curaduría como un espacio de trabajo que se bifurca en diversos formatos – exposiciones, acciones, escritura, encuentros, libros, charlas, radio, paseos, baile… – capaz de propiciar el espacio y tiempo necesario para, en diálogo con los artistas, articular proyectos que cuestionen, narren, proyecten, reflexionen o actúen en el mundo.

LT_ ¿Cómo definirías el arte contemporáneo en una palabra?

JC_ No lo haría.

LT_ ¿Podrías explicarte…?

JC_ Tratar de definir el arte es ya una tarea compleja. Incluso innecesaria. ¿Para qué hacerlo en una sola palabra?

El arte es, existe, está, actúa. Y es en el encuentro entre la obra y nuestra mirada, entre los ojos alterables y las cosas del arte, donde habita una verdadera resonancia.

Creo que de una vez por todas debemos aceptar que no podemos comprender todo, que hay cosas en el mundo indefinibles, incomprensibles, inestables, que se nos escurren entre los dedos. Adjudicarnos la posibilidad de no mirar con los ojos, dejar espacio a lo imprevisible, a lo desconocido, a lo inesperado. Las obras de arte son cuestiones que no podemos atar, que no podemos comprender del todo, que escapan a nuestro juicio. Cosas que tienen que ver con afectos, sentimientos, pasiones, pensamientos… cosas que no tienen nombre.

LT_ ¿Quién decide qué es arte?

JC_ Nadie. Y todos.

La propia obra es, nadie decide lo que es.

Otra cosa es el acuerdo al que todos llegamos para ponerles nombre a las cosas del mundo. Y ahí podríamos hablar del circuito artístico o del sistema del arte (que no del arte mismo). Ahí se produce un consenso entre los distintos agentes implicados en cada época, pero también con las circunstancias político-sociales, los intereses y gustos de la población, las estructuras e instituciones sobre las que se asientan… para acordar por donde van las cuestiones, formas, aspectos y discursos de cada momento.

LT_ ¿Qué encargo te gustaría recibir?

JC_ Realizar un proyecto que tenemos entre manos con Fina Miralles.

LT_ Un comentario sobre tu trabajo que te haya gustado…

JC_ Alguien me dijo al salir de una exposición que, aún sin haber terminado de entenderla, había intuido ciertos vínculos entre las piezas y tenía ganas de saber más y de contrastar sus intuiciones con las mías.

LT_ Un agente artístico que esté haciendo un buen trabajo actualmente…

JC_ Iñaki Martínez Antelo y Agar Ledo en el MARCO de Vigo.

Me parece que el trabajo que han realizado en el MARCO, incluso en las situaciones más adversas, es digno de atención. Una pena que las circunstancias hayan llevado a Iñaki a no renovar. Esperemos que los políticos sean capaces de comprender qué significa el MARCO y la importancia que un centro como este debería tener en una ciudad como Vigo, y permitan dar continuidad a su función como centro de arte contemporáneo a través de un concurso público para la elección del siguiente director.

LT_ ¿De qué artista te gustaría tener una obra?

JC_ Me gusta tener cosas de artistas con los que trabajo y que me traen recuerdos de proyectos, momentos y experiencias juntos.

LT_ ¿Qué piensas del sistema artístico español en la actualidad?

JC_ Aquí se invirtió muchísimo dinero en grandes infraestructuras y edificios cuando el ladrillo era el rey, y poco en cuidar el contexto, generar escena y crear espacios de producción e intercambio con otras latitudes. Cuando llega la crisis todos aquellos centros y museos proyectados por grandes arquitectos en cada provincia del estado han cerrado o sobreviven a duras penas. En el contexto español hay muy buenos artistas y profesionales, discursos, ideas y preocupaciones tan interesantes o más que en cualquier lugar. Pero falta precisamente trabajar en generar estructuras de trabajo profesionales y diálogos con otros contextos para poner en valor todo ese capital cultural que tenemos. Hay por ejemplo una falta preocupante de espacios y lugares donde los artistas de media carrera puedan desarrollar sus prácticas y ponerlas en relación con artistas internacionales. Ahí existe desde luego una falta de voluntad política, pero también hay parte de responsabilidad que recae sobre el sector. Creo que por ejemplo desde la curaduría se pueden poner en marcha propuestas que articulen los contextos en ese sentido. Me parece esencial activar y conformar estructuras y dinámicas diversas desde la curaduría, entendiendo ésta no solo desde un punto de vista discursivo, conceptual y de ideas, sino también estructural y constitutivo.

LT_ ¿Podríamos decir que refleja la sociedad actual?

JC_ Evidentemente el contexto artístico refleja la sociedad. De hecho no sé si refleja, sino que forma parte de ella. Sí es preocupante en el caso español la percepción que gran parte de la población tiene del arte contemporáneo. Una amiga artista me contaba hace un tiempo cómo al ir a darse de alta en hacienda y decir a que se dedicaba, el señor de la ventanilla se reía de ella. Y en cambio al hacer el mismo trámite en Holanda, la actitud era totalmente distinta, existe un respeto. Y no solo en Holanda o el norte de Europa, incluso en muchos países de Latinoamérica, por poner ejemplos que conozco, el respeto al arte es mayor que en el Estado Español. Y aquí, me parece que en vez de avanzar, retrocedemos. Porque en estos aspectos es esencial lo educativo y lo pedagógico, darle al arte y a los artistas el lugar que se merecen en una sociedad avanzada (por desgracia esta no lo es). Pero en cambio solo hay que ver el retroceso de la educación artística en los currículos oficiales y cual es el lugar del arte, la filosofía o las humanidades en el Plan Bolonia de la Unión Europea.

LT_ ¿Se está confundiendo el arte con el mensaje?

JC_ Demasiado tiempo creímos en el poder de los argumentos desestimando la potencia discursiva de las formas. Atendamos no tanto a qué quiere decir la obra, a qué significa, o qué se ha querido contar. Sino sobre todo a qué puede hacer la obra cuando aparece en el espacio, cuál es su repliegue en lo real, cuál su capacidad de agencia.

LT_ ¿Cómo ves la situación del mercado español de arte contemporáneo y cuál es la posición del coleccionismo?

JC_ El mercado del arte en el Estado Español es raquítico, y la posición del coleccionismo débil. Hay mucho trabajo por hacer. Desde las políticas culturales hay que potenciar el mecenazgo (cada vez que hay elecciones prometen esa ley, luego se olvida…). Desde el coleccionismo se debe entender su papel no solo como mero comprador de objetos, sino como dinamizador y potenciador de un contexto artístico. En otras latitudes el coleccionista además de comprar obra, financia proyectos, cubre los gastos del taller del artista o se involucra mucho más en los procesos de trabajo y producción. A la vez, las colecciones son mucho más accesibles y hay más oportunidades de verlas que aquí. En los últimos años se está intentando trabajar en estas direcciones desde distintos ámbitos, pero, como decía, queda mucho por hacer desde todas las posiciones implicadas.

LT_ Una institución pública indispensable…, y un espacio privado…

JC_ CA2M Madrid; Fundaciò Miró Barcelona.

LT_ ¿Qué líneas de comisariado se están siguiendo actualmente?

JC_ Tantas como comisarias haya.

LT_ ¿Qué supone hoy la crítica?

JC_ Complicado saberlo. Sin duda es un rol que está cambiando y modificándose, como todos los demás en los últimos años. Las nuevas tecnologías y el acceso a la información han hecho que cada vez haya más crítica, y a la vez que esta tenga menos peso cada día. Recomiendo la lectura de “La línea de producción de la crítica” de Peio Agirre editado por Consonni, que precisamente aborda estas cuestiones.

LT_ ¿Alguna buena noticia vinculada al arte?

JC_ Muchas, no podría citar una.

LT_ A una gran mayoría no le gusta el arte contemporáneo porque le resulta difícil de entender…

JC_ Primero, hay un problema en la falta de códigos y pistas para leer el arte contemporáneo. Y ahí volvemos a lo pedagógico y la educación.

Por otra parte, se nos ha dicho que debemos entenderlo todo. Como apuntaba al principio, deberíamos de una vez por todas otorgarnos la posibilidad de no entender, y el arte contemporáneo tiene ahí algo importante que decir.

Comparto fragmentos de un texto que justo estoy escribiendo:

Me doy cuenta de que puedo tocar la oscuridad, que puedo mirar la transparencia y entender que no sé, que no he sabido, que no sabré, y me hago fuerte en mis convencimientos. Cierro los ojos y enfrento con cariño y devoción mis dudas más absolutas.

Audre Lorde relataba que los padres blancos nos dijeron: ‘Pienso, por lo tanto soy ‘, y la madre negra dentro de cada uno de nosotros -la poeta- susurra en nuestros sueños: “siento, por lo tanto, puedo ser libre.”

LT_ ¿Cuál es el papel del público en la actualidad?

JC_ Hablar del público en singular es peligroso. Los públicos son diversos y variados, y su papel es distinto en cada exposición y en cada proyecto. De nuevo, es responsabilidad de cada una pensar la relación con el público de cada proyecto, a quién te diriges, a quienes, qué quieres contar, cómo quieres contarlo, y cómo va a ser ese diálogo. Personalmente pienso que el papel de los públicos debería ser mucho más activo en general, pero como apuntaba, cada proyecto es distinto y lo que si me parece esencial es pararse a pensar cuál quieres que sea esa relación con los públicos, y cómo vas a conseguir llegar a ellos.

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