Conversando con Marta Fernández Calvo

"en Entrevistas"

Marta Fernández Calvo es riojana de nacimiento. Durante los últimos once años ha desarrollado su carrera a nivel internacional en Italia, Irlanda y Sudáfrica. Su trabajo ha sido expuesto en la Bienal de Venecia (Italia), la Sala de Turbinas (Londres), Via Farini (Milán) y en la Galería Nacional de Johannesburgo (Sudáfrica). Desde el 2015 reside en Madrid donde podremos verla en ARCO estrenando galería en Espacio Valverde que el próximo mes de mayo le dedica una individual en la galería.

Marta Fernández Calvo | Fotografía de Amaya Hernández

LT_ ¿Cómo definirías el arte contemporáneo en una palabra?

MF_ Conversación.

LT_ ¿Podrías explicarte…?

MF_ Encuentro, enunciación, emoción, postura.

LT_ ¿Quién decide qué es arte?

MF_ El artista. Toda la negociación con una situación, con un espacio y con uno mismo… Todas las decisiones y esta negociación sucede antes de que el arte llegue a los museos.

LT_ ¿Qué encargo te gustaría recibir?

MF_ Medir el Museo del Prado con los latidos de mi corazón / Escribir la partitura de una ciudad.

LT_ Un comentario sobre tu trabajo que te haya gustado…

MF_ Y tú, ¿de qué vives?

LT_ Un agente artístico que esté haciendo un buen trabajo actualmente…

MF_ ¿Sólo uno?

LT_ ¿De qué artista te gustaría tener una obra?

MF_ Me gustaría tener una pieza oral de Yoko Ono y una Discussion de Ian Wilson. Son piezas que te obligan a cuestionarte su posesión todo el rato: cómo conservarlas, cómo compartirlas, cómo comunicarlas. Esto es algo que me interesa mucho y que mi propia obra  me obliga a plantearme cada día.

LT_ ¿Qué piensas del sistema artístico español en la actualidad?

MF_ Los que venimos de fuera, vemos muchísimo potencial en la escena española. Mi experiencia ha sido con Madrid, donde me mudé la tarde de Reyes del 2015. Había estado viniendo regularmente desde 2013, desde que la comisaria Beatriz Alonso me invitó a participar en la exposición Hacer en lo cotidiano en la Sala de Arte Joven.

Lo que percibí al llegar fue una comunidad artística con una energía y un nivel alucinantes. Ahora que estoy aquí puedo decir que Madrid te pone al límite todo los días, pero también te da mucho y muy rápidamente te sientes parte de algo. Y esto es algo muy estimulante que no sucede en todas partes.

LT_ ¿Podríamos decir que refleja la sociedad actual?

MF_ Sí.

LT_ ¿Cómo ves la situación del mercado español de arte contemporáneo y cuál es la posición del coleccionismo?

MF_ Dice Jacobo, mi galerista, que es prometedor, que es verdad que es prometedor y que cada vez hay un mayor interés tanto en España como fuera de España por el arte español y una mayor presencia de artistas y galerías españolas en ferias internacionales.

También hay coleccionistas que apoyan a artistas y a las galerías y que reman con nosotros.

LT_ Una institución pública indispensable… y un espacio privado…

MF_ Fíjate que yo veo indispensables los pasillos, el enriquecimiento del tránsito de una condición a otra y la simbiosis/colaboración.

Hace unas semanas coincidí con la comisaria Verónica Valentini con motivo de la ampliación del Archivo de Creadores de Madrid y surgieron conversaciones en torno a Bar Tool; un programa de formación práctica concebido por Bar Project en colaboración con Fabra i Coats Fábrica de Creación y la Fundación Tapiès. En Dublín, donde he residido durante seis años, tuve la oportunidad de vivir muy de cerca la actividad y el ‘desenlace’ de dos espacios independientes: The Joinery (2007-2014) y Thisisnotashop (2006-2009). Miranda Driscoll, co-fundadora y directora de The Joinery, ha trasladado la agilidad y el entusiasmo de un espacio non-profit a una institución y ha convertido Sirius Arts Centre (Cobh) en un referente a nivel nacional. Cow Town –que en The Joinery era un fin de semana al año de exposiciones, eventos y conciertos en los salones de los vecinos del barrio de Stoneybatter (Dublín 7) se ha transformado en This Must be the Place, un programa mensual de eventos, conferencias y talleres.

Estos son ejemplos que he vivido muy de cerca, pero que están proliferando en nuestro país (The Green Parrot) y que considero indispensable.

LT_ ¿Qué líneas de comisariado se están siguiendo actualmente?

MF_ Yo creo que, cada vez más, el comisariado se está planteando como un trabajo horizontal desde el cual poder plantear una investigación en equipo desde posturas muy sólidas.

Mi experiencia con este sector es que últimamente me están contactando comisarias jóvenes con propuestas muy potentes e investigaciones muy serias. Es muy prometedor que este año una comisaria española ha ganado por primera vez el premio de jóvenes comisarios MARCO/FRAC/SFKM. No sé, pero yo creo que podemos decir que España está en un buen momento en lo que respecta al comisariado.

LT_ ¿Qué supone hoy la crítica?

MF_ Mucho esfuerzo y mucha pasión, como cualquier actividad vinculada a la producción cultural. Hay cuatro proyectos que he seguido con mucho cariño durante años y que han marcado diferentes momentos dentro de la crítica y del análisis de la cultura en España, Latinoamérica e Irlanda: Aleph, Acción Paralela, Salonkritik, Campo de relámpagos y Paper Visual Art Journal.

Campo de relámpagos, el más jovencito de los tres, es un proyecto de Maria Virginia Jaua (co-directora con José Luis Brea de Salonkritik) en colaboración con Artium. Se trata de otro ejemplo del tránsito imprescindible del que hablo más arriba y de una gran apuesta por la articulación de la producción de pensamiento en español y por el diálogo con los artistas en su sección Máquinas de visión.

LT_ ¿Alguna buena noticia vinculada al arte?

MF_ Que estamos en ello.

LT_ A una gran mayoría no le gusta el arte contemporáneo porque le resulta difícil de entender…

MF_ Cambio ‘gusto’ por ‘experiencia’.

LT_ ¿Cuál es el papel del público en la actualidad?

MF_ Imprescindible como las paredes de la sala o la luz que entra por las ventanas.

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