El Nudo convoca en CarrerasMugica distintas prácticas artísticas

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CarrerasMugica presenta hasta el 30 de julio, El nudo, primera exposición comisariada por Manuela Moscoso en la nave de la galería, con la participación de: Lorena Ancona, Mariana Castillo Deball, Rodrigo Hernández, Ana Navas, Fernando Palma y Jorge Satorre.

Un nudo, una estructura cerrada que sirve para sujetar, obstruir o amarrar. Una unidad de medida, un cruce de varios caminos o la zona del tallo en donde nacen las hojas. Un nudo es también un punto de encuentro intangible entre personas y cosas; una complicación intencional que impide el flujo de un sistema regulado, pero que al mismo tiempo articula y mantiene unidas a aquellas partes de ese sistema que de otra manera estarían dispersas. Como en todo nudo, sus hilos constitutivos no están unidos de extremo a extremo, sino por el medio; por eso, encontrar un comienzo o un fin claros a menudo se convierte en una tarea interesante

Esta exposición es precisamente un nudo que, durante un tiempo limitado, permitirá conectar en Bilbao diversos objetos de arte que a su vez remiten a un conjunto de trayectorias afectivas y profesionales. En este caso, uno de los hilos centrales es que los artistas que reúne esta muestra, Lorena Ancona, Erick Beltrán, Mariana Castillo Deball, Rodrigo Hernández, Ana Navas, Fernando Palma y Jorge Satorre, nacieron en México, viven en México o los he conocido en la Ciudad de México. Asimismo, recorre trayectorias temporales y de vida: su ruta inició en 2005, cuando conocí a Jorge Satorre en Madrid, y llega hasta finales de 2018, cuando visité la exposición de Lorena Ancona en su galería en México. Así, El Nudo convoca distintas prácticas artísticas: siete obras vinculadas a un espacio específico con el que yo también he tenido una relación.

Atender este amarre como una manifestación representativa de lo que se produce en México sería un acto absurdo. Ninguno de los artistas presentes comparte un rasgo identitario coherente, mucho menos fijo o legible. Sin embargo, aunque son de diferentes generaciones, sus trabajos encuentran otros puntos de contacto en esta complicación intencional: problematizan discursos en torno al origen o lo original, cuestionan narrativas oficiales de la historia, se insertan en el estudio de la microhistoria, y responden a procesos de investigación sobre cómo los objetos adoptan narraciones ideológicas que limitan las posibilidades de generar o activar (otros) conocimientos.

Asimismo, El nudo aborda las particularidades de este momento, al tiempo que actúa ya sea como una mirada afectiva o como una mirada informada. Una vez concluida la exposición, los hilos que la conforman se cruzarán potencialmente para formular otros obstáculos, otros nudos, otras historias. Al final, los nudos se forman para ser desatados.

Manuela Moscoso (Ecuador), es curadora independiente. Su práctica curatorialestá enfocada en generar espacios para la investigación, producción y exhibición. Ya sea organizando exposiciones, iniciando un espacio independiente, unaplataforma online o un programa de residencia, entiende la colaboración como parte integral de su práctica. Junto con Sarah Demeuse, forma parte de Rivet, una oficina curatorial que investiga arte y filosofías del objeto. Su investigación se ha materializado en exposiciones y publicaciones enfocados en nociones de genéricos y desplazamiento, resonancia y repetición.

Manuela tiene una Maestría en Estudios Curatoriales en el Center for Curatorial Studies de Bard College y se graduó de la licenciatura en Bellas Artes por la Central Saint Martins School of Art and Design, Londres. Ha sido desde 2015 curadora senior en el Museo Tamayo y estará al frente de la XI Bienal de Liverpool, entre otras actividades realizadas.

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