El Punk como pulsión :: Entrevista a David G. Torres

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Entrevista a David G. Torres
PUNK. Sus rastros en el arte contemporáneo


Comisario de la exposición PUNK. Sus rastros en el arte contemporáneo en el Centro de Arte Dos de Mayo de Madrid [26 Mar 15< 4 Oct 15] y en el Artium de Vitoria [23 Oct 15 < 31 Ene 16], que presenta el trabajo de más de sesenta artistas y un extenso catálogo de 400 páginas, David G. Torres nos desvela las claves de una muestra que rastrea huellas de inconformismo e incomodidad frente al sistema económico, político, social y cultural en el arte contemporáneo desde 1978 a la actualidad mostrando una actitud crítica irritante que sigue viva hoy en día. El punk (no) ha muerto.

David G.Torres

-El trabajo sobre la recuperación de la radicalidad en el arte es una constante en tu labor como comisario/curador. Has abordado esta temática desde Salir a la calle y disparar al azar, un evento independiente en un sótano de Barcelona en 2005, pasando por Attitude! o No future hasta la exposición que aquí nos ocupa. ¿Éxito o fracaso?

La tumba de Malcolm McLaren estaba presidida por un epitafio que reproducía la famosa cita de Beckett de Fracasa de nuevo, fracasa mejor. No sé si los diferentes proyectos que mencionas son una crónica de fracasos, en todo caso sí de intentar matizar y desarrollar esa búsqueda o constatación de si el referente de la radicalidad que recorre tantos movimientos culturales y sociales en el siglo XX sigue vivo. Y, en todo caso, es insistencia. Insistencia en una idea que pone en duda nociones como la de éxito.

-¿Cuál ha sido la línea evolutiva del discurso en una década de proyectos sucesivos en torno a esta idea?

Al principio empecé a trabajar sobre la radicalidad de una manera muy difusa, uniendo dadaísmo, situacionismo y Punk como la reivindicación de una actitud frente a un status quo que me parecía esclerótico en arte y cultura. Finalmente, por un lado Punk ha aparecido como idea genérica, ejemplo o casi como calificativo con el que referirse a esa genealogía de la radicalidad y su supervivencia; y, por otro lado, la idea genérica se ha matizado mucho, me gusta decir que he realizado un descuartizamiento de una actitud en la que aparecen cuestiones como la violencia, la alienación o el género.

-¿Este hilo conductor es una declaración de tu actitud como comisario?, ¿te consideras punk?

La condición primera para ser punk es no considerártelo [risas]. Algo así como una mezcla entre lo que decía Groucho de que nunca entraría en un club en el que fuese admitido y Johnny Rotten declarando que eso del punk se acabó en cuanto vio a un grupo de chicos uniformados con chupas de cuero y chapas. Punk es inconformismo e incomodidad. En este sentido pienso que esta exposición en realidad marca una línea entre aquellos que consideramos que la cultura es incómoda porque entendemos nuestra posición en el mundo incómoda y los que no. Yo creo en una cultura incómoda.

Joâo Onofre | Box Sized DIE Featuring Avulsed [Caja tamaño DIE con la actuación de Avulsed], Madrid, 2007-2015
Joâo Onofre | Box Sized DIE Featuring Avulsed [Caja tamaño DIE con la actuación de Avulsed], Madrid, 2007-2015

-Una pulsión te lleva a profundizar en el punk, ¿qué ha significado para ti este movimiento?

Todos tenemos un pasado. A todos nos llega un momento (hay gente a la que antes y a otros más tarde) en el que te das cuenta de que no había nada extraño en escuchar a los Dead Kennedys y leer los manifiestos Dada o ir a conciertos de Suicide y preparar una tesis sobre Duchamp. Al contrario, es perfectamente lógico. Algo que constatas el día que ves exponer en un museo de arte contemporáneo al tío que hace las portadas de Black Flag o Sonic Youth. Solo que la academia tiende a hacer divisiones absurdas que puede costar mucho deshacer. Así que, Punk, como síntoma, calificativo o ejemplo mayúsculo, forma parte de mi formación personal, emocional e intelectual. La intuición de esta exposición es que muchos compartimos semejante itinerario.

-La globalización supone hibridación y sinergias antes no contempladas y el punk, a pesar de su incomodidad e inconformismo, es fruto de ella. ¿Qué es lo que esto supone?

La frase de Marx de un fantasma recorre Europa se ha aplicado muchas veces al punk. Efectivamente, el punk empieza en el contexto anglosajón en Nueva York y Londres, pero enseguida se expande: Berlín, Los Ángeles, París, Estocolmo, también Polonia o Turquía, y Barcelona, Madrid, Euskadi… Lo cual viene a significar que realmente es un espacio que recoge una pulsión inconformista o incómoda que estaba (y está) latente.

-Uno de tus referentes es Greil Marcus quien une Dadá, Situacionismo y Punk en Rastros de carmín. ¿Qué te ha aportado concretamente a la hora de plantear este proyecto?

Marcus es el primero en aplicar lo del fantasma que recorre Europa al punk. Es decir, que más allá de reconocimientos explícitos del punk al situacionismo y del situacionismo a Dadá, esa pulsión está presente y compartida a lo largo del siglo XX. Es una idea grandiosa. No solo porque resume que hay una manera de entender la cultura y el estar en el mundo compartida por muchos, sino porque tiene trazos de conspiración oculta. En todo caso, el método de rastreo de Marcus es el que he aplicado en esta exposición: solo que si él mira desde 1978 hacia atrás, yo (salvo algún guiño) he buscado desde 1978 hasta hoy.

-La idea del terror, la idea de la crisis y del no futuro y la idea del conservadurismo político son las claves del punk. Su actualidad configura un excelente marco para esta exposición. ¿Crees que al igual que las modas vuelven, los movimientos también y que la vida es cuestión de ciclos?

El ciclo es el mismo. Creo que hay una continuidad absoluta. Los problemas y motivos para sentirse estafado (como preguntaba Johnny Rotten en el último concierto de los Sex Pistols) no se han ido y han vuelto, siempre han estado ahí y siguen estando. Así que nuestra incomodidad y pulsión tampoco es de ida y vuelta. Es insistente. Fracasa otra vez, fracasa mejor.

Mabel Palacín | Sniper (de la serie Snapshots), 1988
Mabel Palacín | Sniper (de la serie Snapshots), 1988

Punk. Sus rastros en el arte contemporáneo disecciona el movimiento en sus conceptos claves a través de la obra de más de 60 artistas, convirtiéndose en una exposición en la que encontramos multitud de géneros y disciplinas ¿qué es lo que une a todas ellas?

El Punk como pulsión.

-¿Cómo has generado el mapa de artistas que están presentes en la muestra?, ¿cuál ha sido la primera pieza en venirte a la mente?, ¿y la última, la que cerró el proyecto?

Muy difícil pensar la primera… Como decíamos al principio, en los últimos 10 años he ido trabajando sobre esa idea de radicalidad en cultura que ejemplifica el Punk y a lo largo de estos años ha habido muchos encuentros que he recuperado para la exposición de ahora. Pero sí que recuerdo las dos últimas en conseguir: la que abre la exposición, el autorretrato de Gavin Turk como Sid Vicious, ¡la había olvidado! y ya con todo cerrado la recordé, así que corrimos hasta conseguir el contacto y hablar con Gavin que en seguida dijo que sí; y Dial H.I.S.T.O.R.Y. de Johan Grimonprez, es una pieza que tiene unos derechos de exposición muy complicados de obtener, así que la dábamos por perdida hasta que Johan intervino y nos facilitó todo él directamente porque quería participar en la exposición sí o sí.

-La exposición se estructura en bloques. ¿Qué obras destacarías de cada uno de ellos?

[¡Hummm!] Me obligas a pensar de una manera que no lo he hecho. Déjame aclarar que no ha habido un a priori: es decir, no pensé las secciones y luego las obras; como cuando escribes un libro, la misma lógica del relato te lleva de una cosa a otra. Pero, ahora sí destacaría algunas piezas, por orden en los bloques: como referencia explícita al Punk, Pepo Salazar es una referencia para mí con el que me unen mil intereses, y al ruido, la caja de Joâo Onofre es contundente; respecto a la violencia, tenía especial interés en recuperar una figura que creo que es fundamental como Jean-Michel Basquiat; como actitud (además uniendo dinero y mierda en una lógica Punk y surrealista), Gelitin tenían que estar; como referencia a la alienación, claro que la pieza de Paul McCarthy es brutal, pero me gustaría destacar también a Kippenberger (casi por los mismos motivos que a Basquiat, porque fue él también un actor del panorama cultural más allá de su obra) y el trabajo en vídeo de Martin Arnold; de la idea del terror y terrorismo una fotografía de finales de los ochenta de Mabel Palacín en la que en una pistola las balas han sido sustituidas por explosiones y la alfombra de balas de Guatemala de DETEXT; finalmente, en la parte en la que el género y la sexualidad son protagonistas, estoy muy contento de haber traído una pieza que para mí es un referente, I’ve got it all de Tracey Emin.

Pepo Salazar | 05 Doom Son [Hijo de la fatalidad 05], 2010
Pepo Salazar | 05 Doom Son [Hijo de la fatalidad 05], 2010

-Crees que es el inconformismo leiv-motiv de muchos artistas, ¿qué sucede en el panorama contemporáneo español?

Pues que hay de todo: hay artistas que responden a esa genealogía Punk y otros profundamente conformistas, academizados y obedientes al sistema.

-¿Se siente incómodo el espectador al visitar la exposición?

Ninguna exposición, libro u obra debería agradar a todo el mundo. En este caso, obviamente aquellos alineados con la alienación, valga la redundancia, que supone sentirse incómodo en este mundo, espero que se sientan identificados y les guste y entiendan que la cultura es eso o no, y podamos discutirlo. Los otros, sinceramente, no lo sé.

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