Luis Úrculo en conversación con Amelie Aranguren

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Luis Úrculo vuelve a Max Estrella con una exposición en la que de nuevo se plantean más preguntas que respuestas y que precisa de la imaginación del espectador. Pero si hace dos años el punto de partida era la vida doméstica, todo aquello que rodea y con lo que convive el artista, en esta ocasión nos lleva a la estratigrafía arqueológica, a pensar en todo aquello que permanece oculto bajo nuestros pies.

Luis Úrculo: He ido a una cosa mucho más dura, prescindiendo prácticamente del color. Esta exposición resulta más clásica que la anterior.

Amelie Aranguren: Sí, pero siempre pareces estar hablando sobre lo mismo, trazar sobre los ecos, sobre esos espacios que en este caso han desaparecido.

L.U: Gran parte de mi trabajo está basado en mi formación como arquitecto. En la arquitectura el 95% no se construye, se queda en papel, todo el esfuerzo consiste en imaginarse el espacio a través de documentos. Estos explican la posibilidad de un proyecto, no importa que se realice o no. Lo que yo hago, aunque sea de una manera distinta, tiene que ver con esa forma de imaginar, de representar las cosas mediante documentos pero que necesitan de la imaginación, hay que insertar la pieza que falta en ese proceso.

A.A: Es por eso que te has acercado a la arqueología para desarrollar este trabajo.

L.U: En la arqueología hay mucho oculto, mucho desconocido. Esos campos en los que faltan piezas y que se tienen que interpretar, como en criminología, astronomía u otras ciencias que son referencia para mí.

A.A: En esta ocasión las pistas, los indicios parecen escasos.

L.U: Sí, he ido recortando desde casi lo mínimo para llegar a este gesto que prácticamente es dejar estar, el no hacer, quizás por eso sea más dura.

A.A: ¿Qué quieres decir por no hacer?

L.U: Desde que vivo en México he empezado a hacer más viajes a ruinas arqueológicas y lo que realmente me asombra no es tanto lo que se ve como lo que no se ve, todo lo que está cubierto. Ellos lo tienen como algo natural, te dicen «esas montañas son pirámides pero al gobierno no le interesa excavar porque es enorme el costo de hacer una limpieza y una recuperación arqueológica» así que dejan que se convierta en paisaje. Y eso es precisamente lo que me pareció maravilloso, dejar las cosas como están, ver cómo el tiempo se convierte en paisaje. De ahí vino la idea de trabajar partiendo del libro de arqueología e imaginar cómo serían las cosas si no se hubieran tocado, devolver las cosas a su lugar de origen.

A.A: Te has servido de varios libros de arqueología para articular la exposición en los que aparecen fotografiadas las piezas de los yacimientos de Oaxaca que has visitado y sobre las que trabajas.

L.U: Sí, quería sepultar todo ese conocimiento que me ha llegado a través de los libros.

A.A: Tú de alguna manera te conviertes en tiempo y vuelves a recubrir de tierra todas las piezas que se representan en el libro.

L.U: Todo él está cubierto de barro, arcilla de Oaxaca. Quería trabajar con la misma materia con la que están fabricadas las piezas. Algunas se quedan en un lugar intermedio, otras están más en la superficie como ocurre allá, que mueves la tierra y aparecen figuras. Intento hacer una revisión de cómo sería un mural o una pirámide si se hubiese dejado estar, el antigesto.

A.A: Junto a las páginas del libro también encontramos bolas y otros objetos de cerámica que nos sitúan a nosotros, nuestro tiempo, como si ya fuésemos pasado.

L.U: Sí, esas bolas están hechas del mismo material que las piezas arqueológicas. La idea es crear objetos ambiguos que serán interpretados. Preguntarse cómo se descifrará 4G, JPG ó mov. dentro de 500 años.

A.A: Frente a estas piezas tan concretas, encontramos los dibujos en carboncillo que son prácticamente un último gesto, están a punto de desaparecer.

L.U: Vuelvo a partir de la fotografía de una pieza que yo dibujo y erosiono sólo por dibujarla, de la misma manera que la fotografía ya erosiona el original, no puedo ver ni la textura, ni la escala real ni la información completa. Intento utilizar los mismos términos que el tiempo ha utilizado. Trabajo con objetos que se han transformado, no lo veo como una degradación sino como una evolución, se han erosionado por la evolución.

A.A: En los vídeos es quizás donde más claramente se percibe esa necesidad de volver a esconder o recubrir todos esos objetos.

L.U: El spray es asimilar la tierra al tiempo. Todo el proyecto tiene esta idea de la acumulación, de los estratos. La tierra es un material que parece una unidad de tiempo, va aumentando y va empujando lo que tiene debajo que puede ser conocimiento, objeto, materia… El spray me servía porque yo generalmente hago representaciones paralelas de las cosas y el spray tiene un comportamiento muy similar pero con una velocidad, una entropía distinta. El spray era la forma de representar aquello a una mayor velocidad. No me interesaba enterrar un objeto en la tierra porque era muy literal, quería hacer un gesto.

A.A: El sonido es una obra más de la exposición, una colaboración con LANOCHE (Ángela de la Serna).

L.U: Normalmente el sonido en mi trabajo ha estado asociado a un vídeo que a su vez está en un espacio. He querido que el sonido fuese como un material más, como si hubiese pintado toda la galería, que fuese como un líquido, un tapizado que cubre todo el espacio. Es una instalación.

A.A: También formada por varias capas o estratos

L.U: Hemos intentado que tenga correspondencia con el resto de las acciones de la exposición, que sea una traducción de estas sepulturas. Es una capa de sonido y una voz.

A.A: ¿Son palabras?

L.U: Sí son palabras. Es una estratigrafía. Una representación del conocimiento que se va acumulando. Son conceptos que hemos integrado y que forman parte de nuestra cultura popular, que naturalizamos rápido. La instalación del sonido quiere dar esa sensación, piezas, objetos e ideas que se van posando una sobre otra, como piezas de tetris: Bart Simpson OVER capitalism OVER…

LUIS ÚRCULO • PAISAJES INTUIDOS PT. 2 • GALERÍA MAX ESTRELLA Inauguración: jueves 13 de septiembre a las 20h. • Hasta el 10 de noviembre

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