El Museo Barjola acoge el Efecto Barnum

"en Exposiciones"

Efecto Barnum 
Irma Álvarez-Laviada│Jorge Perianes
Comisariado: Alfredo Aracil
Museo Barjola
C/Trinidad, 17. Gijón

El Museo Barjola acoge el 1 de septiembre a las 19:30h la exposición efecto Barnum de Irma Álvarez-Laviada y Jorge Perianes. La exposición comisariada por Alfredo Aracil, permanecerá abierta hasta el 6 de noviembre. El título de la muestra, efecto Barnum, se conoce en psicología, como el fenómeno que explica la facilidad con que los individuos se adhieren a descripciones de su carácter supuestamente realizadas para ellos, pero que en realidad son tan generales y vagas que podrían ser aplicadas a un amplio espectro de gente.efecto barnum

¿Cómo lo general participa de lo específico? ¿Cómo lo específico, de alguna forma, es siempre general? ¿Cómo un trabajo artístico comparte características con otro distinto? ¿Cómo se pueden relacionar, más allá de un tema o una forma concreta, dos obras de autores diferentes? ¿Qué papel juega la capacidad proyectiva del espectador en la interpretación de la obra? ¿Qué relación se da entre la obra y un espacio cargado de otredad que funciona como un almacén de tiempo?

Irma Álvarez-Laviada y Jorge Perianes exploran la singularidad de la capilla del Museo Barjola, poniendo en relieve la ambigüedad que preside las relaciones entre una serie de pares que nuestra cultura ha significado de manera antinómica: similar y diferente, pasado y presente, yo y otro, obra y espectador, pintura y escultura, realidad e ilusión… Los retales de muro blanco adheridos al diseño original de la capilla barroca, mutación del sueño moderno de pálida neutralidad para los espacios expositivos, son intervenidos por los artistas, que también juegan con parte de los antiguos soportes religiosos. Se trata, en ese sentido, de darle la vuelta a la paradoja que preside el efecto Barnum, es decir: desde lo subjetivo, disfrutar del extravío de lo propio en lo ajeno, escuchando los ecos del trabajo de un artista en la obra del otro y descubriendo, al mismo tiempo, reverberaciones de lo general en lo específico.

Entre las proposiciones murales de Sol LeWitt y el lirismo de Robert Ryman, emulando técnicas de restauración para recuperar imágenes, Irma Álvarez-Laviada se sirve de modulaciones en el color blanco como vehículo para preguntarse por una serie de cuestiones referidas, en primer lugar, a la pintura como práctica. Un ejercicio de contención expresiva articulado en torno a un conjunto limitado de planteamientos técnicos, que da como resultado un trabajo en aparente preparación, donde la imagen se esconde en el muro, medio borrada medio trazada, esperando la mirada atenta del espectador. De unos 5 metros de alto, el mural situado en la pared del ausente altar mayor de la capilla se divide en dos zonas. Por un lado, la parte superior aplicada de manera nouniforme: un espacio de zonas blancas irregulares, salpicado de manchas y huecos de color, donde la acción del satinado sobre el mate conforma un horizonte de disonancias y juegos tonales, tan expansivo y rico en matices como un cosmos recién nacido. Y por otra parte el área inferior, de menor tamaño, intervenida con una serie de franjas verticales. El resultado, en conjunto, compone un paisaje abstracto pero figurativo, que pone a prueba la pintura y el soporte, así como la capacidad perceptiva del espectador.

Si bien solemos asociar el vacío al espacio que permanece dentro de los límites del círculo, los gestos técnicos que la artista imita en su propuesta Apuntar al blanco delimitan un rectángulo que parece contener la nada. Y sin embargo, como un espejo, a cada nueva posición del espectador, con cada cambio de punto de vista sobre el mural, las imágenes se multiplican, generando mil y una visiones alternativas. Los espacios en blanco, no en vano, provocan en la mirada la discontinuidad necesaria para que la atención se redoble. Así, frente a un vacío que en realidad es materia, densidad y gesto, buscamos obsesivamente patrones capaces de fundar un sentido o, al menos, una figura que emerja del fondo. El mural, de esta forma, es capaz de representar todo a través de la aparente nada. Por lo demás, en un sentido simbólico, el color blanco entronca a su vez con una serie valores psicológicos: el lienzo por pintar, donde todo es potencial. Un espacio blanco, cierto, pero no en blanco: la vía que los místicos usaban cuando contemplando el vacío encontraban la plenitud. Una actitud que describe el mismo itinerario que explica el efecto Barnum: del yo, de lo incompleto, del detalle, a la ilusión de totalidad, aquello que se repite en la diferencia radical. Nuestra visión de las cosas, y de nosotros mismos enredados en ellas, después de todo, no es más que el caprichoso resultado de una serie de operaciones congnitivas sobre una trama ficcional.

El concepto de ilusión derivado de nuestra problemática relación con la realidad es también el motor de la intervención de Jorge Perianes. Divirtiéndose con la arquitectura de la capilla del Museo, sus obras se disponen en un precario equilibro, al borde del accidente o la catástrofe, poniendo en riesgo nuestras capacidades perceptivas, así como las leyes físicas que ordenan la estabilidad del mundo. Ahora bien, más que producir una frustración que culpa a nuestros precarios sentidos de su imperfecta naturaleza, el truco, la fragilidad y la ambigüedad invitan al espectador a imaginar una serie de relatos de lecturas ilimitadas, en un ejercicio de poética subjetiva que invita al espectador a completar la propuesta del artista.

A pesar de remitir a la historia de formatos como la pintura o la escultura con sus lienzos quebrados y sus relojes inservibles, el artista pasa por encima de los convencionalismos de los distintos medios que emplea, apostando en cambio por la capacidad lírica y narrativa de los materiales y las situaciones que construye. El uso de maniquíes deshumanizados, espejos fracturados pero sin fisuras o, también, de acabados que simulan la apariencia maciza de la piedra, de esta forma, entroncan con una estética de gusto barroca, donde la alegoría eleva el fragmento a la categoría de totalidad. Con la pulsión moderna, para la que yo siempre es (el) otro, la propuesta de Jorge Perianes cuestiona los límites de eso impensable que nuestra cultura occidental llama sujeto. No obstante, por medio del cuestionamiento del espacio y de la eventualidad de las narrativas misteriosas que envuelven sus piezas, la duda se traslada a nuestro propio cuerpo, invitándonos a construir la totalidad de lo que, aparentemente, se muestra sólo a medias. Parte y conjunto, figura y fondo, realidad e ilusión, demuestra Jorge Perianes, son tan solo un conjunto de parejas complementarias para tratar de desentrañar lo insondable de nuestra existencia.

Alfredo Aracil

Irma Álvarez-Laviada, "Apuntar al blanco" 2016
Irma Álvarez-Laviada, “Apuntar al blanco” 2016

Irma Álvarez-Laviada (Gijón, 1978). En el 2016 expone de manera individual en la Fundación RAC (Pontevedra), la galería L21 (Mallorca), Galería Bacelos (Vigo) y presenta un Solo Project en la Feria Internacional de Basilea LISTE. A lo largo de estos años realiza diferentes exposiciones individuales entre las que cabe destacar Desparecer es una idea en la Galería Agustina Ferreyra (Puerto Rico), Improvisation en Round the Córner (Lisboa) o Campos de color, CEART (Madrid). Participa también colectivas como: El papel del artista. Galería Rafael Ortíz (Sevilla); Different Orders: Reflexiones en torno a la nueva Colección de Pilar Citoler. Casa Mena, UNIA (Málaga), Lenguajes en papel, Galería Fernando Pradilla (Madrid), Dreaming is a form of planning, Galería Agustina Ferreyra (Puerto Rico) y en la exposición How to dream otherwise realizada en el Seoul Art Space (Seúl). Ha recibido la Beca de Artes Plásticas de la Fundación Botín, así como la Beca de la Obra social y cultural de Cajastur para artistas, la de la Residencia de Estudiantes de Madrid o la del Colegio de España en París.

Jorge Perianes
Jorge Perianes, “Reloj” 2016

Jorge Perianes (Ourense, 1974). Ligado desde hace años en España a la galería Max Estrella y en Portugal a la galería Fernando Santos ha mostrado sus obras en ambas, así como en numerosas ferias, museos e instituciones. Entre sus exposiciones individuales destacan: Para que as coisas não se movam, atam-se com decorações (Centro de Arte Contemporânea Graça Morais. Bragança, Portugal, 2016), Sin título (CCE Montevideo. Montevideo, Uruguay. 2105), Sin título (Galería Fernando Santos. Oporto. Portugal. 2014) Sin título (Palacio de exposiciones Kiosko Alfonso. La Coruña, España. 2012) Categorías (Abierto x Obras. Matadero. Madrid. España. 2011). También ha participado en numerosas exposiciones colectivas como: Animalista. Representación, Violencias y Respuestas (La Casa Encendida, Madrid, 2106) Una mirada en abierto, Colección Arte Fundación Coca-Cola (Centro de Arte Contemporáneo La Conservera. Murcia. 2016) Group Show (Galería Fernando Santos. Oporto. Portugal. 2016) Compañías convenientes: diálogos contemporáneos co home poliedro (Fundación Camilo José Cela. Padrón, A Coruña, 2016) Somos Espazo. Simibioses entre arte e arquitectura (Sala de exposiciones Pazo da Cultura de Pontevedra. Pontevedra, 2015) En (re)torno á paisaxe II (Museo de Pontevedra. Pontevedra, 2015) El Ranchito Colombia (Nave 16, Matadero Madrid. Madrid, 2015) Auga Doce (Museo Centro Gaiás. Santiago de Compostela. 2014).

+ info: Museo Barjola

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