Nuevas narrativas a partir de los objetos y materiales encontrados

Between debris and things es un proyecto expositivo comisariado por Antonio R. Montesinos que tiene lugar hasta el 30 de agosto seleccionado en la sala 2 del Centro del Carmen de Valencia. La muestra reúne las obras de Jørund Aase Falkenberg, Elena Aitzkoa, Anaís Angulo Delgado, Lucía C. Pino, Alberto Feijóo, Albert Gironès, Christian Lagata, Julia Llerena, Jesús Palomino y Julià Panadès. La exposición en sala se expande con una serie de actividades paralelas que tendrán esta misma semana y que consisten en Flying Debris, un taller de Alberto Feijóo que tuvo lugar el 30 de julio y En la roca turquesa el papo, una performance de Elena Aitzkoa que tuvo lugar el 31 de julio.

 

Ya en los años 60 Robert Smithson nos hablaba sobre los objetos abandonados, mostrándonos la cara oculta del consumo capitalista. En su texto A Tour of the Monuments of Passaic (1967), Smithson realiza una estrategia de resignificación de las ruinas industriales del Passaic, enfocando su atención en contextos urbanos de periferia. Estos espacios, que él mismo denominó como “paisajes entrópicos”, son espacios abandonados, a medio camino entre la ciudad y lo natural. Los monumentos que describe son el resultado del intento fallido de ordenación de la naturaleza por parte del hombre y están, como ruinas contemporáneas que son, en pleno proceso de reabsorción por parte de la naturaleza. El término “entrópico” pretende definir la tendencia hacia el equilibrio natural que consiste en un proceso de dispersión y pérdida de energía. Estos procesos hacen que lo ordenado por el hombre (el urbanismo, al arquitectura, etc.) se disgregue paulatinamente para volver a pertenecer a lo natural. Este fenómeno ha sido durante décadas asociado  al caos y definido como el movimiento contrario a la evolución, pero en el fondo nos recuerda la limitada y efímera capacidad de acción sobre el contexto natural que tiene el hombre.

En el texto La entropía se hace visible (1973) Smithson define la entropía como un efecto que contradice la lógica mecanicista del mundo. En este texto ya menciona cierta problemática entorno a la generación de basuras por parte de la sociedad capitalista. Aunque Smithson habla sobre el reciclaje y la separación de desechos como procedimientos incapaces de frenar el impacto humano en el entorno, es interesante percibir su anticipación a teorías actuales que hablan sobre cómo la actividad humana sobre el planeta está alcanzando una dimensión tal, que podemos denominar a nuestra época como Antropoceno, o Capitaloceno (como lo ha redefinido Donna Haraway).

Nuestro momento presente está definido por dos situaciones en principio contrapuestas: por un lado, cada vez es más evidente como la velocidad de crecimiento que requiere el capitalismo va a dejar un rastro imborrable de basura y modificaciones sobre el planeta. Por otro lado, desde la filosofía actual, se habla cada vez más de desplazar del centro al ser humano como intérprete del mundo. Timothy R. Morton propone en Dark ecology (2016) revisar la ecología y los efectos de la interacción humana sobre la naturaleza sin priorizar al hombre, eliminando la idea de “naturaleza” como algo ajeno al mundo humano y dejando atrás las diferencias entre natural y artificial. Según Morton “el antropoceno no es más que el nombre que le hemos puesto al hecho de que actualmente haya materiales fabricados por los humanos que recubren la corteza terrestre, como por ejemplo asfaltos de toda clase, que los geólogos están empezando a abordar como un nuevo tipo de mineral. Y todo tipo de plásticos, que desde cierto punto de vista también constituyen un mineral nuevo.” En Vibrant Matter, a political ecology of things (2010), Jane Bennett introduce una postura anti- antropocentrista, desafiando la definición tradicional de la materia como inerte. Basándose en los cuerpos “afectivos” de Spinoza y en los “ensamblajes” de Deleuze y Guattari, reivindica el papel activo de los materiales no humanos y argumenta como los objetos inanimados poseen lo que define como “thing-power” o capacidad de agencia sobre el mundo: son capaces de producir efectos y alterar el curso de los acontecimientos.


Este proyecto expositivo reúne a una serie de artistas que están trabajando a partir de objetos y materiales encontrados, teniendo en cuenta este contexto conceptual. Los artistas seleccionados plantean diferentes ejercicios de ensamblaje, estableciendo un nuevo tipo de relación con estos vestigios que no impone una intencionalidad sobre ellos, si no que atiende a las relaciones que ellos mismos pueden llegar a crear para generar una nueva narrativa.

Antonio R. Montesinos.

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