“Patricio Vélez. Las formas del tiempo” en la Fundació Suñol

"en #Arte en Cataluña/Exposiciones"

Patricio Vélez | Las formas del tiempo
Fundació Suñol
Hasta el 8 de septiembre de 2018
Comisariado: Rosa Queralt y Luisa Ortínez

La primera exposición que inaugura la Fundació Suñol en 2018 es una monográfica sobre el artista Patricio Vélez, quien presenta obras realizadas desde los años sesenta hasta la actualidad en un recorrido antológico por su producción.Tomando la naturaleza como eje temático vertebrador, la exposición cuenta con grabados, dibujos, pinturas y fotografías que hacen referencia poética a la memoria del artista y sus experiencias vividas, estructurando la obra en bloques que él mismo denomina variaciones.

La exposición Patricio Vélez. Las formas del tiempo, que se podrá ver hasta el 8 de septiembre de 2018, es una exposición monográfica del artista Patricio Vélez (Quito, 1945) que cuenta con más de 80 obras realizadas desde los años sesenta hasta la actualidad. Algunas de estas piezas se han podido ver parcialmente en España, Francia, Brasil o Canadá. Aun así, hasta ahora no se había organizado una muestra antológica de esta magnitud, que permite entender la consistencia y la coherencia de su trayectoria.

Mediante el dibujo y la pintura, así como también el grabado y la fotografía, Patricio Vélez ha explorado a lo largo de varias décadas numerosos espacios, elementos y formas que configuran sus variaciones, un concepto que sustituye el de serie y que ofrece un sentido no lineal o mecánico de la producción: son conjuntos de piezas que se transforman y derivan creando imágenes heterogéneas y plurales. La naturaleza y la botánica han sido ejes claves de su obra a lo largo de los años, conectadas profundamente a la vida del artista, que pasó la mayor parte de su infancia viviendo en el Valle de Lloa, un lugar de montaña donde reina la tranquilidad. Además, Vélez también ha explorado el mundo de la botánica visitando archivos de universidades y herbarios.

El artista incorpora, en muchas ocasiones, aspectos autobiográficos y recuerdos en sus obras a través de la descripción de sus percepciones y creando todo tipo de alusiones, metáforas, abstracciones y ambigüedades elaboradas de la forma más meticulosa. Utiliza la poesía como vehículo para conducir las sensaciones que quiere transmitir y es mediante los símbolos y trazos que crea las imágenes que configuran algo parecido a un lenguaje paisajístico, el cual ofrece una visión detallada y a la vez sintetizada de la naturaleza y de sus experiencias vividas en relación a estos espacios. La exposición está formada por un conjunto de obras realizadas en una fase inicial de su trayectoria y ocho variaciones. Las primeras piezas que encontramos en la muestra, dibujos y pinturas, permiten entrever esbozos de ideas que posteriormente el artista desarrollará a lo largo de su carrera, como puede ser el hecho de tratar la naturaleza desde una vertiente cercana a la botánica, o a la realización de obras con formas orgánicas que nos remiten de manera enigmática a juegos de luz y sombra presentes en la naturaleza.

La primera variación recibe el título Lettres à mon père, en la que el artista realiza una serie de dibujos con papel carbón, técnica que no le permite visibilizar el trazo y, por lo tanto, produce un dibujo a ciegas que rompe con la repetición así como con la actividad visual. Este conjunto de obras también incluye unos cuadros realizados con tintas industriales Herbin, que adoptan la forma cartas vaciadas de todo tipo de contenido sin texto ni dibujo en las que tan solo sobrevive el formato.

Las variaciones son un grupo de obras realizadas en diferentes periodos de tiempo, hecho que permite que la idea inicial se transforme para dar hincapié a otras obras que son al mismo tiempo el reflejo de ésta, pero también de la experiencia que el tiempo otorga al artista. Este hecho se aprecia claramente en la variación Piel de Boa, que parte de una experiencia personal vivida cuando Patricio Vélez era niño. Las primeras obras, realizadas el 1977, parten de manera muy clara del elemento que da nombre a la variación, la piel de serpiente. Sin embargo, las últimas piezas de este conjunto, realizadas cinco años más tarde, adquieren una perspectiva más colorista y autorreferencial.

Otra variación que es preciso destacar es En el bosque, que comprende obras realizadas desde 1996 hasta 2006, y que toma como punto de partida un texto descriptivo sobre un paseo por el bosque. A raíz de las sensaciones vividas por el propio artista en este entorno se realizaron las piezas que forman esta variación, en ocasiones tomando como referencia elementos reconocibles de la naturaleza como troncos y hojas pero sin dejar de usar, en este caso, el blanco y negro.

Las dos últimas variaciones de la exposición también parten del blanco y negro aunque de diferente manera. En el caso de Llúmina, el artista plasma las formas de la luz que consiguen traspasar la penumbra, que le remiten a su infancia y el lugar de ésta, un valle de los Andes. El último grupo de obras que encontramos en la exposición son fotografías en blanco y negro realizadas entre 2005 y 2006, con la intención de representar el espacio interior de los bosques, es decir, la zona que se encuentra en el claroscuro bajo el techo vegetal.

Patricio Vélez percibe el arte como un vaivén que remite a temas presentes a lo largo de la historia, lo que a su vez apunta a una atemporalidad que puede percibirse en la obra de Vélez a través de la evocación de la memoria en su condición de presente. De hecho, el artista cree firmemente que el arte se origina en el recuerdo de las experiencias vividas y es a través de la memoria que se accede a la imaginación y al poder creativo.

Con motivo de la exposición, la Fundació Suñol ha editado un catálogo que contiene reproducciones de las obras que forman parte de esta muestra, además de breves textos que sitúan en contexto las variaciones. La publicación también cuenta con una entrevista realizada al artista conducida por las comisarias de la exposición, Rosa Queralt y Luisa Ortínez, que traza las motivaciones e intereses que impulsan la práctica artística de Patricio Vélez.

SOBRE EL ARTISTA
Patricio Vélez nació en Quito, Ecuador, en 1945 y vive en Barcelona desde 1976. Estudió Arquitectura en la Universidad Central de Quito, completando sus estudios en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, en la École d’Architecture de Marseille-Luminy y en la École d’Architecture UP8 Paris-Belleville, diplomándose en 1973. Ha ejercido de profesor en la Escola Eina de Barcelona y ha impartido cursos en la Escola Massana, en la École d’Art d’Avignon, en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona, y en el Herbario QCA de la Universidad Católica de Quito.

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