Pintura en voz baja en Centro José Guerrero

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Pintura en voz baja
Ecos de Giorgio Morandi en el arte español
Centro José Guerrero
7 abr – 19 jun 2016


El Centro José Guerrero acoge hasta mediados de junio Pintura en voz baja. Ecos de Giorgio Morandi en el arte español, una muestra que explora la recepción en nuestro país de Giorgio Morandi, un artista cuya obra trasciende la misma piel de la pintura casi sin pretenderlo.

Ángel Bados | Sin título, 2006 | Galería Moisés Pérez de Albéniz Centro José Guerrero
Ángel Bados | Sin título, 2006 | Galería Moisés Pérez de Albéniz

La obra de Giorgio Morandi (Bolonia, 1890-1964) se asienta en el cuestionamiento continuo de lo real aunque, paradójicamente, de lo real extraiga sus motivos. Quizá se deba a la atención detenida que le dedica, a su mirada lenta, de la que se deriva una obra singular que bloquea el recurso de la descripción, el comentario ligero y cualquier atribución de orden simbólico.

Pintura en voz baja explora la recepción de Morandi en nuestro país. Su voz susurrante se instala en una verdadera poética del silencio que ha concitado afectos en sensibilidades de la mayor diversidad y riqueza, a lo largo de varias generaciones de artistas. Aquí se reúnen algunos de ellos. Aunque prevalece la pintura, hay también obras que transitan el espacio, que abordan el objeto o que enuncian narrativas audiovisuales. En total, 23 miradas distintas, pero complementarias, que abarcan casi todo el siglo XX y los inicios del XXI. Además de la de Giorgio Morandi, las de Juan Manuel Díaz-Caneja, Gerardo Rueda, Joan Hernández Pijuan, Cristino de Vera, Carmen Laffón, Alfredo Alcaín, Gerardo Delgado, Fernando Almela, Antoni Llena, Ángel Bados, Juan José Aquerreta, Joan Cardells, Marcelo Fuentes, Miguel Galano, Jaime Lorente, Javier Codesal, Nati Bermejo, Jorge García Pfretzschner, Santiago Mayo, Pedro Morales Elipe, Teresa Moro, Fernando Martín Godoy y José Miguel Pereñíguez.

Cristino de Vera | Cráneo y flor blanca, 2002 | IVAM, Institut Valencià d’Art Modern, Generalitat | Centro José Guerrero
Cristino de Vera | Cráneo y flor blanca, 2002 | IVAM, Institut Valencià d’Art Modern,
Generalitat
Jorge García Pfretzschner | El regalo, 2005 | Colección del artista | Centro José Guerrero
Jorge García Pfretzschner | El regalo, 2005 | Colección del artista
José Miguel Pereñíguez | Naturaleza perfecta, 2009 | C.A.C. Navarro Generación, S. A. – Museo Patio Herreriano, Valladolid | Centro José Guerrero
José Miguel Pereñíguez | Naturaleza perfecta, 2009 | C.A.C. Navarro Generación, S. A. – Museo Patio Herreriano, Valladolid

El recorrido por la obra de Morandi anuncia una curva en el camino de la pintura donde el mundo de las apariencias se presenta como un conjunto de sensaciones en trance de desaparición. Paulatinamente, pero sobre todo en sus últimos años, deriva hacia la concisión y contención extremas a través de un proceso de adelgazamiento en el que la materia pictórica se hace cada vez más transparente, más difusa, menos compacta, un itinerario de esencialización de la forma que se percibe de manera particular en acuarelas y dibujos. Si en las primeras la imagen se objetiva a través de su negativo y es el blanco del papel el lugar en el que se modula la luz a través del objeto casi fantasmal, en los dibujos a lápiz, la línea, temblorosa y sutil, no describe sino que designa los lugares de la brecha de lo visible (los huecos), configurando una especie de mapa abierto, sin territorio que lo sostenga. Desde un lugar central el motivo, replegado, se expande hacia los márgenes perdiendo su definición y modulando progresivamente su voz hasta el susurro contenido. La línea evidencia así su orfandad con respecto al referente visual. La línea cansada se duerme hacia los márgenes: nudo y pliegue contraído.

Creo que nada puede llegar a ser más abstracto y más irreal que lo que vemos“, confesaba el pintor.

La pintura, aunque nacida en último extremo del hambre de ver, no encuentra en lo visible su último secreto e insiste más bien en sacudir y convulsionar las leyes que sustentan la apariencia de las cosas: hacer ver lo que no está presente; «hacer visible», utilizando los términos de Paul Klee. Quizá por este motivo halla su razón en lo oscuro, en las sombras que devuelven a los objetos su condición fluctuante, que adelgazan y disuelven sus límites revelando su levedad y relativizando su peso: sombra luminosa.

Términos como levedad, cadencia, pureza, precariedad, transparencia/opacidad, silencio, misterio, concentración, ambigüedad/precisión, repetición, esencialidad, secreto, secuencia, fragilidad, contención, armonía, sencillez o claridad, presentes en el particular universo del artista boloñés, actúan de catalizador en esta exposición. Conceptos, todos ellos, cargados de sentido que hunden así mismo sus raíces en buena parte de las prácticas artísticas contemporáneas a lo largo del pasado siglo y hasta el presente. Nociones que, cada cual a su modo, han declinado los artistas seleccionados para evocar el territorio desde el que la sombra inicial acaba conquistando la claridad.

Gerardo Rueda | Bodegón de la razón, 1992 | IVAM, Institut Valencià d’Art Modern, Generalitat | Centro José Guerrero
Gerardo Rueda | Bodegón de la razón, 1992 | IVAM, Institut Valencià d’Art Modern,
Generalitat
Marcelo Fuentes | New York, 1998 | Colección del artista | Centro José Guerrero
Marcelo Fuentes | New York, 1998 | Colección del artista
Juan Manuel Díaz-Caneja | Mosaico de tierras, ca. 1974 | Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid | Centro José Guerrero
Juan Manuel Díaz-Caneja | Mosaico de tierras, ca. 1974 | Museo Nacional Centro de
Arte Reina Sofía, Madrid

Las líneas esenciales que propone Pintura en voz baja parten del acercamiento temático, formal y conceptual a la obra del pintor italiano. Lo que podría definirse como el despliegue de una poética morandiana, centrada no en toda su trayectoria sino a partir del momento, temprano, en que comienza a distanciarse de sus iniciales escarceos juveniles de corte vanguardista y su obra adquiere el peso, la elevación y la consistencia que, de manera creciente, la irán modulando.

Pintura en voz baja asume los retos y las ventajas que ofrece el género conversacional, menos sentencioso y más abierto en esencia. Conversación a tres bandas en este caso: la tenida entre los artistas presentes en la muestra por un lado; la de la particularidad de las obras seleccionadas para escuchar los ecos de Morandi por otro, y la generada con respecto a las obras de este, todas ellas procedentes de colecciones públicas y privadas españolas. La cercanía al pintor italiano de las propuestas es variada y cubre un itinerario amplio que va desde acercamientos más formales y explícitos, en los que la pintura mantiene sus valores propios, hasta posiciones heterodoxas y divergentes, que despliegan un diálogo más allá de lo puramente pictórico.

La afinidad con Morandi, y los afectos que suscita, están en lo compartido, pero no ya, ni solo, en el territorio del tiempo histórico, sino en ese otro tiempo permeable que suscita el espacio de la sensibilidad: el verdadero lugar de los encuentros más gozosos.

+info: Centro José Guerrero

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