¿Quién teme a los objetos? en Gillermina Caicoya

¿Quién teme a los objetos? | Rocío Osorio
Guillermina Caicoya Galería
17 jun – 22 jul 2016


¿Quién teme a los objetos? Rocío Osorio
Fotografía de archivo | Taller de Rocío Osorio en Asturias, 2016

La galería ovetense Guillermina Caicoya inaugura el próximo 17 de junio la exposición ¿Quién teme a los objetos?. Se trata de una muestra individual que reúne las obras más recientes de la joven artista Rocío Osorio en conexión con series anteriores en una suerte de secuencia temporal que permite al espectador acercarse a la indagación sobre los límites de la pintura, campo de exploración en el que desarrolla su trabajo esta artista.

Más allá del discurso artístico, el cuestionamiento de la pintura es el eje vertebrador de su pintura. No se trata solo de generar una pintura nueva ni de traspasar las fronteras de lo que, en su momento, empezó a denominarse pintura expandida, sino de la obra resultado de la investigación y de la experiencia propia en el campo pictórico.

En la exposición, comisariada por Alfredo Aracil, se genera un recorrido en el que se pueden encontrar piezas de las series Ilegitimidades (2014), Homenajes (2015) o de la más reciente Rastros (2016), además de obras especialmente significativas en su trayectoria como La nada (2014), s/t (2015) o Esperaré a que vuelvas (2015).

Rocío Osorio | De la serie Homenajes (2015)
Rocío Osorio | De la serie Homenajes (2015)

¿Quién teme a los objetos?

“La función del estadio del espejo se nos revela entonces
como un caso particular de la función de la imago que es
establecer una relación del organismo con su realidad”
Jacques Lacan

El trabajo de Rocío Osorio explora la zona oscura que separa las obras de arte de los objetos cotidianos que nos rodean. Sus ensamblajes, principalmente de madera, suelen nutrirse de materiales pobres que le dan al conjunto un aspecto un tanto destartalado, como de desecho o residuo, y que sin embargo nunca llega a parecer caótico sino pulcro y sofisticado, ya que están ordenados por un principio de economía general. Así, en un ejercicio que trasciende la noción ecologista de reciclaje, sus piezas tridimensionales, tanto en suelo como en pared, se inscriben en el campo del bricolaje, donde los materiales y las partes se relacionan por intuición y destreza gestual, tomando aquello que cada una necesita de la otra, a través del diálogo entre ellas mismas, sin un plan previo o maestro que determine su forma final.

Ahora bien, lejos de constituir una práctica azarosa en la que la artista actuaría como una medium, el trabajo de Rocío Osorio se alinea en la estela de una serie de referentes responsables, en gran medida, del cuestionamiento del marco de referencia de la pintura y la escultura tras la segunda mitad del siglo XX. Una investigación sobre la idea de límite, que la artista recoge transformando su práctica en un laboratorios de formas híbridas, construcciones mutantes que no se dejan encerrar por la noción de medio. De esta forma, una gama de colores pastel invade distintos volúmenes, dando al traste con la definición de cuadro en tanto que espacio bidimensional, para abrazar una concepción de la pintura que es, en verdad, práctica y dedicación al servicio de tantos objetos como la artista pueda imaginar.

Entre la cosa misma y su representación, Rocío Osorio se debate entre la tradición literalista del arte minimal y la presencia de una cierta figuración de corte esquemático, aunque no del todo geométrica y sin duda nada ilusionista, sino tremendamente plana y material. Haciendo siempre referencia a lo escultórico, las imágenes de sus lienzos, en ese sentido, ponen en riesgo la necesidad de una superficie concreta. El cuadro: espacio simbólico, pero limitado por la dimensión física, que no obstante la artista busca una y otra vez trascender por medio de una serie de fragmentos y subordinaciones que reclaman su parte de tridimensionalidad. La repetición, no en vano, tiene aquí papel protagonista, al ser capaz de habilitar toda una modulación de partes diferentes y singulares que, a primera vista, parecen idénticas. Tan protagonista que algunas piezas remiten a la idea de catálogo o archivo, donde cada fragmento de la colección, como un pequeño aleph, habilita visiones simultáneas y posibilidades de estructuración infinitas. Aunque el color usado sobre el lienzo sea el mismo, ningún monocromo es igual que otro…

Proporciones, planos, materiales, color, escala, formas, fondos, materia… Las características fenomenológicas de las piezas presentes en la exposición no cesan de remitir a las cualidades mismas que articulan nuestra experiencia de lo real. El trabajo de Rocío Osorio, en ese sentido, abre un espacio de reflexión para pensar sobre diferentes cuestiones identitarias que determinan de qué manera los objetos se convierten en obras de arte. Y no sólo en relación al lugar ocupan en un sistema que les otorga un cierto valor, sino a través de aquello mismo que determina su existencia y su presencia frente a nuestros ojos.

Alfredo Aracil

Sobre la artista

Rocío Osorio (Gijón, 1987). Artista e investigadora en el Programa de Doctorado de Creación e Investigación en Arte Contemporáneo de la Universidad de Vigo (2015-2018). Es Licencida en Bellas Artes (especialidad de Pintura) por la Universidad de Salamanca (2009-2014) y Máster en Arte Contemporáneo por la Universidad de Vigo (2014-2015). Es Técnica de Grabado y
Técnicas de Estampación por la Escuela de Arte de Oviedo (2006-2008).

Desde 2009 es directora Artística del Grupo Latamuda: Revista digital de Arte Contemporáneo; Comunicación y Gestión Cultural. Bajo una óptica multidisciplinar y dinámica, Latamuda plantea nuevas fórmulas de actuación en relación con el arte actual sobre las que reflexionar y activar el panorama artístico. En el 2015 entra a formar parte del Grupo PE4. Imaxe e contextos, de la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra, enmarcada en la línea de investigación: Pintura en el campo expandido. Aperturas y derivas de la pintura contemporánea.

Actualmente su línea de investigación se centra en en arte actual español a través de la experiencia de la pintura expandida, analizando las prácticas actuales que cuestionan los elementos materiales y estructurales que tradicionalmente han conformado la naturaleza del objeto-cuadro hasta repensar otras posibilidades para una pintura contemporánea y su posicionamiento en el sistema artístico.

Ha exhibido sus obras en galerías y centros de arte como Centro de Arte Domus Artium 2002 (Salamanca), Hospedería Fonseca (Salamanca), Galería Adora Calvo (Salamanca), Sala Alfara (Oviedo).. Su obra forma parte de las colecciones del Ayuntamiento de Gijón, Escuela de Arte de Oviedo, Fundación museo de las Artes a a la estampa digital (Ribeira), Fundación CIEC (Betanzos), Fundación Caixanova (Ourense), Guanlan Museum (China), así como, colecciones particulares.

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