Rosana Antolí | Sociabilidad del arte y gestos de resistencia

"en Investigación/Opinión"

Rosana Antolí
Sociabilidad del arte y gestos de resistencia
por Nicola Mariani @nicola_mariani 


Escribe Juan-Ramón Barbancho, en su libro Travelling City (2015): Actualmente hay muchos/as artistas que trabajan en la creación de un modelo de sociabilidad que se formaliza a través de relaciones inter-humanas. (…) Más que crear “objetos” se está desarrollando un trabajo mucho más interesante: propiciar la comunicación y el intercambio. En este tipo de trabajo está implícita la idea de que la obra genera relaciones no solamente entre el artista y el observador, sino también con el espacio físico, con el conjunto de personas que pueden apreciarla y pueden intercambiar puntos de vista sobre ella etc.

Un ejemplo muy interesante de trabajo artístico centrado en el modelo de sociabilidad del que habla Barbancho es la obra de Rosana Antolí (Alcoi, 1981). Se trata de un trabajo que la artista desarrolla a través de proyectos híbridos y multidisciplinarios en los que convergen la creación material y la dimensión efímera de la performance y donde técnicas plásticas tradicionales, como el dibujo, la pintura o la escultura, se expanden y se contaminan con otras formas creativas, como la instalación, la danza, la música, el videoarte o el web art. También se dedica a la poesía, una faceta menos conocida de su producción creativa, pero no menos interesante; como se puede apreciar en el poemario Animal-a que tuve el placer de publicar en mi blog en 2012.

Rosana Antolí. Virtual Choreography, 2016. Digital Art, Net Art, Video, Performance. Arebyte Gallery. London. Photography by Erola Arcalis.

Abogando por el poder democratizador y emancipador del gesto; la búsqueda arriesgada de caminos creativos conscientemente inciertos, en los que el azar, lo irracional, un cierto humor oscuro y una tensión hacia el escapismo acaban jugando un papel fundamental en el desarrollo procesual de la obra; la sublimación de lo absurdo, como clave emocional de resistencia heroica del ser humano frente a la ineluctabilidad de su naturaleza finita; el uso de la repetición y del bucle, como recursos creativos de una poética circular en la cual (como afirmó la misma artista, en una entrevista de 2015) el tiempo, el movimiento y la narrativa siempre han ido buscándose, Rosana Antolí plantea sus propuestas artísticas no como obras cerradas y acabadas, sino como coreografías y contextos abiertos de relación. Contextos en los que las barreras entre artista y público se difuminan y donde se redefine la función tradicional del espacio expositivo, que pasa de ser un espacio para la recepción pasiva de un discurso constituido ex ante a un espacio para la experiencia y la participación activa en una situación in fieri (potencialmente ilimitada).

Entre los numerosos proyectos que Antolí ha ido realizando a lo largo de su trayectoria cabe destacar algunas de sus propuestas más recientes. Especialmente significativa, respecto a las características distintivas de su manera de trabajar, es por ejemplo la que presentó en 2016 dentro del marco del ciclo de exposiciones Quan les líneis son temps, comisariado por Martí Manen en el Espai 13 de la Fundación Joan Miró de Barcelona. En aquella ocasión la artista presentó un conjunto de piezas de video, dibujo e instalación, acompañadas por acciones diferentes que, cada semana, se realizaban en el mismo espacio. La exposición fue concebida como un tentativo de dar una respuesta artística a preguntas como ¿Puede haber un movimiento continuo?, ¿Podemos alargar el movimiento en el tiempo? o ¿Podemos repetir un mismo gesto hasta el infinito?.

Usando lenguajes creativos diferentes la artista buscaba representar la tensión que se crea en ese preciso instante en el que el ser humano ya no puede repetir más un mismo gesto y – al igual que Sísifo luchando contra su inevitable fracaso – está a punto de abandonarse a la caída. Concebida como un dialogo abierto, la muestra ofrecía a cualquier persona o grupo interesado la posibilidad de participar en ella, aportando in situ su interpretación del tema. A través de un sistema de reserva de espacios de acción se podía reservar un tiempo para actuar en el espacio de la exposición. De esta manera cualquiera podía dar su propia respuesta perfomativa a los mismos interrogantes sobre los cuales había estado trabajando la artista. Con el tiempo, la exposición acababa convirtiéndose en un evento dinámico interactivo en el que el público añadía nuevo contenido al contenido originario de la artista.

Rosana Antolí, Yves Klein Reply, 2015. Performance. London. Photography by Erola Arcalis.

En otro proyecto, Virtual Choreography: The First Gestures Virtual World Map, que fue presentado por primera vez en 2016, en la galería Arebyte de Londres (y que todavía está en marcha), Antolí recopiló un archivo visual de gestos grabados en la calle y en otras situaciones de vida cotidiana. La obra consta de dos partes. Una de ellas consiste en la página web www.virtualchoreography.com, una platafroma interactiva concebida como un mapa online de movimientos. En ella el internauta puede encontrar geolocalizados todos los gestos registrados y ver el video de cada uno de ellos. Asimismo, tiene la opción de subir a la web sus propios videos de gestos, contribuyendo activamente al desarrollo del proyecto. La idea (que guarda cierta relación con la tradición investigativa de la antropología cultural y la etnografía) es la de trazar un mapa de la identidad gestual de las comunidades residentes en las áreas geográficas consideradas. Se trata, en definitiva, de un database universal abierto de gestos, que se va ampliando gracias a la participación de sus usuarios. La segunda parte de la obra consiste en una serie de coreografías sociales, llamadas One Minute Social Choreographies, con clara referencia a las One Minute Sculptures del artista austríaco Erwin Wurm. Para realizar estas breves coreografías Antolí utiliza los gestos registrados como unidades primarias de movimiento.

Repetición del movimiento, gestualidad y coreografía están a la base también de otras obras, como la video perfomance My Animal Print (2012) o la performance participativa Yves Klein’s Reply (2015), en las que confluyen el dinamismo de la danza y la materialidad permanente del dibujo y la pintura; dos técnicas, estas últimas, que han marcado profundamente la formación y la trayectoria de la artista desde sus inicios. En el primer caso el proceso creativo empezó con la realización, a través de la técnica del sampling, de un tema musical inédito, contando con la colaboración del compositor Caçacervols. Posteriormente una bailarina profesional fue invitada a interpretar la pieza musical bailando dentro de un circulo marcado sobre una superficie de fieltro blanco pegado en el suelo, llevando pigmento negro en los pies. De esta manera los gestos irracionales de su danza dejaban un rastro visual permanente, que Antolí llamó la impresión de lo incontrolable. Este dibujo expandido azaroso quedaba entonces como resto material de la performance, que también se grabó en vídeo.

Rosana Antolí, Quan les linies son temps, 2016. Espai 13, Fundació Joan Miró. Performance, Video, Painting, Sculpture. Barcelona. Photograp.

En Yves Klein’s Reply, obra que fue presentada por primera vez, en julio de 2015, en la galería The Ryder Projects de Londres, dentro del marco de la exposición colectiva Saturation. Spanish New Painting in Three Acts, comisariada por Scan (Spanish Contemporary Art Network), Antolí, en cambio, reinterpretó críticamente la performance pictórica de Yves Klein Anthropometries of the Blue Epoch. 1960. Como se sabe, las Anthropometries consistían en obras experimentales en las que el artista francés utilizaba modelos femeninos anónimos como pinceles humanos para pintar sobre lienzos, a través de las huellas dejadas por sus cuerpos cubiertos de pigmento Azul Klein (con estas obras el artista rompía radicalmente con la tradicional convención pictórica del cuadro).

Para llevar a cabo su personal reinterpretación y actualización de aquel antecedente histórico Antolí contó con la colaboración de la crítica de arte y performer inglesa Sarah Kent y de un grupo de voluntarias, contactadas a través de las redes sociales, igualmente manchadas con color IKB. Por su parte Kent protagonizó un baile improvisado en el espacio interior de la galería, mientras que el grupo de voluntarias realizó una performance colectiva fuera de la galería dejando sus huellas azules en la calle. De esta manera el espacio privado de la galería y el espacio público urbano se unificaron idealmente en un meta espacio escénico, en el cual las mujeres implicadas actuaban libremente como sujetos activos de la creación artística y no ya como meras ejecutoras de instrucciones ajenas.

Afincada en Londres, Rosana Antolí ha trabajado en proyectos individuales y colectivos tanto en Inglaterra como en otros países (Argentina, Cuba, Colombia, México, Estados Unidos, Suiza, Holanda entre otros). Actualmente está representada en España por la galería Espai Tactel de Valencia, con la cual expuso en la sección Opening de ARCOmadrid 2017. Obra suya pudo verse también en la exposición colectiva Generación 2017, en La Casa Encendida de Madrid. En la misma ciudad, hasta el próximo 20 de julio, podrá verse PIRI REIS. La continuación de un mito, un proyecto de videoarte, comisariado por Laura Baigorri, que la artista exhibe en la sala Multiverso de la Fundación BBVA (Paseo de Recoletos, 10), dentro de la programación MULTIVERSO 2017/2018.

 

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