To be political it has to look nice. Stefan Brüggemann en CGAC

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To be political it has to look nice | Stefan Brüggemann
CGAC
15 jul – 16 oct 2016


El CGAC presenta la exposición To be political it has to look nice del artista Stefan Brüggemann (1975, Ciudad de Méjico), una muestra construída a partir de intervenciónes espaciales e instalaciones que cuestionan el orden, la lógica y las convenciónes del lenguaje y del sistema artístico.

Stefan Brüggemann to be political it has to look nice cgac
Stefan Brüggemann | To be political it has to look, 2003 | Cortesía del artista y Parra & Romero

La exposición toma como título una de las frases recopiladas por el artista en un archivo de títulos posibles, Showtitles (2000-2016), obra también presente en la muestra, que constituye precisamente una crítica a las convenciones del arte político, cada vez más sometido al servicio de una corrección ideológica.

La obra de Stefan Brüggemann se sitúa en la estela de un conceptual crítico. Sus piezas utilizan el lenguaje como materia prima, y definiciones, expresiones, titulares de prensa, chistes, conceptos, títulos y frases de películas, configuran una escenografía gráfica con una fuerte crítica socio-política y artística. El artista ha abierto una manera diferente de abordar los aspectos sociológicos y culturales del lenguaje. Su trabajo se inserta en la tradición conceptual que toma como base el lenguaje, las palabras y las definiciones para acometer un análisis que se sitúa entre la crítica y la tautología de las proposiciones.

De hecho, en algunas de sus series pictóricas más relevantes –Joke and Definition Paintings– utiliza definiciones extraídas del diccionario, como hace Joseph Kosuth, y las superpone a frases en tipografía de chistes tomados de viñetas de revistas, tal y como suele hacer Richard Prince en sus obras. Este cruce de referencias explica muy bien la genealogía de la obra de Stefan Brüggemann pero también nos indica que en su metodología están presentes, de manera muy activa, tanto la apropiación como una mirada interesada en la relectura crítica de los símbolos y las iconografías visuales de la historia del arte, las frases, los títulos y las expresiones de las películas, en definitiva, del lenguaje que caracteriza a nuestra civilización contemporánea, donde la alta cultura se entrecruza y se funde con las culturas populares.

Además el uso del grafiti, de aerosoles y de colores ácidos, así como soportes de aglomerado, propios de las vallas que en algunos países circundan edificios en obras, plantea una obra a veces inmaterial, bronca, cercana a la suciedad de la calle, cuya intención es subrayar los complejos procesos de estetización y la incesante capacidad de apropiación y domesticación, por parte del sistema político-económico del poscapitalismo, de los elementos críticos y de las actitudes de la revuelta. Su obra incide en todas esas contradicciones lingüísticas que conforman las paradojas de la vida y la convivencia cotidiana, poniendo en cuestión la rigidez de lo políticamente correcto, precisamente por la falsedad y la hipocresía que contiene.

Stefan Brüggemann desarrolla en el CGAC una exposición construida a partir de intervenciones espaciales e instalaciones que cuestionan el orden de los conceptos, la lógica de las normas, y también las normas y convenciones del sistema del arte.

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Stefan Brüggemann | Timeless, 2016 | Cortesía del artista y Parra & Romero

La exposición toma como título una de las frases recopiladas por el artista en un archivo de títulos posibles, Showtitles (2000-2016), obra también presente en la muestra, que constituye precisamente una crítica a las convenciones del arte político, cada vez más sometido al servicio de una corrección ideológica.

En la primera sala de la exposición las paredes que circundan el espacio vacío han sido empapeladas con una diminuta frase –Conceptual Decoration (2008-2016)-, casi una contradicción, un oxímoron, que abre (eso sí, sin abordarlo propiamente) uno de los debates cruciales del arte actual: la fricción entre un arte de ideas, conceptos y propuestas de acción y un arte de la pintura al que se señala como responsable de lo decorativo. Conceptual Decoration es una autodefinición de la obra, una descripción, pero señala también los modos y las actitudes decorativas que ha asumido hoy el arte conceptual.

En las mesas invertidas que creó Álvaro Siza para ocultar la iluminación en el techo de las salas de la primera planta del CGAC, y recorriendo todo el espacio de la exposición, se despliega Monuments for the Ceiling I-X (2010), constituida por una serie de réplicas no exactas o inventadas de piezas de Dan Flavin construidas con fluorescentes. Timeless (2016) es una pieza monumen tal: un gran muro de espejos sobre los que el artista ha intervenido con grafiti y pintura blanca. Una pared lujosa donde se ha volcado el gesto extremo de la rebeldía. Fusión y fricción entre la representación del lujo y, más que la voluntad, el gesto de ultrajar. En esa misma dirección actúa Trash Mirror Boxes (After MV) (2015) una obra que consiste en 44 cajas recubiertas por espejo en todas sus caras y sobre las que está serigrafiado el término inglés trash que significa ‘basura’. Las pinturas pertenecientes a la serie Joke and Definition Paintings (2011) marcan un contrapunto con respecto a sus Text Pieces, frases en vinilo que organizan un espacio gráfico. Una extensa escenografíade un mundo, el nuestro, obsesionado por la palabra.

Santiago Olmo

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