Conversando con Roberto Aguirrezabala

¿Cómo definirías el arte contemporáneo en una palabra? 

Vital. Porque pertenece a la vida. Creo en el arte que habla de la vida, de nuestra historia, de las personas, del planeta. 

¿Qué libro has leído últimamente?

Habitualmente leo más ensayo que novela pero en estos momentos, debido al trabajo, estoy leyendo muchas novelas que fueron prohibidas en el Bloque del Este. Actualmente estoy trabajando con los movimientos de resistencia intelectuales durante el comunismo. Justo las última novela de estos días han sido Un día en la vida de Iván Denísovich del escritor ruso Aleksandr Solzhenitsyn y Cabeza abajo de Pavel Kohout, escritor checo que, como muchos otros, tuvieron que exiliarte tras la Primavera de Praga por mostrar su oposición a la ocupación del territorio por parte del ejército soviético. Ahora estoy leyendo La Verduga, también de Kohout. Es una novela muy irónica, ambientada en el comunismo checo, sobre la creación de una universidad de verdugos.

¿Película favorita?

Imposible quedarme con una única película. Para mi el cine es esencial. Es la fuente de donde bebo. No podría elegir una película concreta, prefiero abarcar la filmografía completa de un director o directora. Me quedaría con directores con los que he aprendido tanto como Aki Kaurismäki, Nubes pasajeras, Sombras en el paraíso, La vida de bohemia; Michelangelo Antonioni con El eclipse, La aventura, El desierto rojo, Blow-up; Jean-Luc Godard con toda su filmografía, tanto su primer cine como el político de los años 60 y 70, así como el actual que me sigue apasionando. Eric Rohmer, imprescindible también toda su obra; Agnès Varda con Cleo de 5 a 7, Los espigadores y la espigadora. Mia Hansen-Løve, El porvenir, Un amor de jeunesse, Todo está perdonado. Maravilloso también Ingmar Bergman con Persona, Un verano con Mónica, El séptimo sello y tantas otras. También Roberto Rosselini y sus formidables  Viaggio in Italia, Europa ’51, Paisá. Sin olvidarme de otros como Aleksandr Sokurov y su Francofonía, El arca rusa o Andrei Tarkovsky con El espejo, Sacrificio, Nostalgia. Roy Andersson con Sobre lo infinito, La comedia de la vida. Y otros muchos como Rainer Werner Fassbinder, Pier Paolo Pasolioni, Xabier Dolan, Werner Herzog y no pararía. 

¿El mejor concierto en el que ha estado? 

Recuerdo con mucho cariño varios conciertos de Astrud, de hace ya tanto tiempo. Una lástima que no sigan juntos. Escucho mucha música durante la mayor parte del día, incluso mientras trabajo, cuando la concentración me lo permite, como Jay-Jay Johanson, Belle and Sebastian, The Magnetic Fields, New Order, OMD, The Smiths, Daft Punk, Kraftwerk y maravillosos grupos españoles como Family, Single, Klaus & Kinski, Hidrogenesse, Chico y Chica, Rodrigo Cuevas, Papa Topo, Carlos Ann, La bien Querida, Niza, Ellos, Linda Guilala, Doble Pletina, Modular, La Casa Azul y tantos otros que me apasionan. No puedo vivir sin la música. 

¿Con qué personaje te gustaría tomarte un café? 

Me tomaría un café con Jan Palach, un activista político que se auto inmoló en la plaza de Wenceslao en Praga en 1969. Estos días estoy trabajando en varias obras en torno a su figura y varios seguidores que continuaron sus mismos pasos. Se suicidó en protesta por la ocupación de Checoslovaquia por parte de las tropas soviéticas poniendo fin a la Primavera de Praga. Hay muchas incógnitas en torno a su acto y el gobierno quiso manipular y empequeñecer su verdadera heroicidad. Considero que es un héroe y pertenece a la historia, debe ser recordado.

¿Qué encargo te gustaría recibir?

Hay tantos… Tengo muchas ganas de hacer una exposición que integre toda la obra de la serie Entropía en la que llevo trabajando desde 2015. Nunca ha sido expuesta completamente y se integra casi por un centenar de obras. Me emociona especialmente la preparación de una exposición. Seguramente es la fase de mi trabajo con la que más disfruto. Me gusta plantearla como un lugar de encuentro de las obras, buscando nuevas conexiones, incluso direcciones inéditas dentro de la serie. También me gustaría exponer mi obra en países como Holanda, Hungría o Polonia, donde la derecha se ha adueñado de los movimientos de resistencia durante el comunismo. Sería un placer exponer allí para mostrar que muchos de estos movimientos disidentes fueron eminentemente izquierdistas y estuvieron protagonizados por obreros, estudiantes e intelectuales progresistas. 

¿Cómo es tu proceso creativo?

Siempre que comienzo un nuevo proyecto me gusta diversificar al máximo el campo de actuación, abrir todos los caminos posibles, siempre dentro de un tema específico, claro. Pero me parece positivo, disponer de todas las opciones sobre la mesa, que pueda coger de aquí y de allá. Después progresivamente, de forma natural, se van concentrando las líneas de investigación y van surgiendo las ideas más concretas sobre las que trabajar. Mi campo de actuación es la historia y la política, principalmente el siglo XX y sus conexiones con la actualidad. Indagar en el pasado para comprender quiénes somos ahora. Siempre que exploro una época del siglo XX me convierto en un recopilador de objetos históricos que hablan de la época, son testigos directos de primera línea. Pero no puedo definirme como coleccionista. No hay fetichismo en esta recopilación. No sobrevaloro estos objetos. Para mi son meras herramientas. Estos libros, vestuarios, utensilios, enseres personales, militares, son importantes conductores de una determinada época. Llegan a mi estudio con una enorme carga histórica pero en el proceso de trabajo voy añadiendo capas y más capas de significado sobre ellos mismos para reinterpretarlos, para que se conviertan en nuevos objetos que acumulan otras reflexiones. El principal medio con el que trabajo es la fotografía. Habitualmente, me lleva unos tres meses preparar las sesiones de fotografía que realizo. Soy muy meticuloso y estricto en el trabajo. Cuando llego al plató ya tengo todo muy definido. No podría hacerse de otra forma, porque muchos elementos, como dibujos, textos, esculturas, tienen que estar necesariamente creados con anterioridad. Ya en el plató, con las personas con las que colaboro en cada imagen, me centro exclusivamente en la parte fotográfica y técnica para que todo transcurra con fluidez. 

¿Alguna obra a la que le tengas un cariño especial? 

Quizá hay una pieza que representa en esencia el tema principal de mi trabajo. Se trata de la obra Souvenir del año 2018 que aparece en el fotolibro War Edition, de apenas 6 centímetros de largo. Consiste en una intervención sobre un billete del metro de Paris original de la época de la ocupación alemana en el que he recortado la forma de la Cruz de Lorena. Descubrí que muchos parisinos recortaban este símbolo de la resistencia francesa con sus billetes de metro usados y los tiraban al suelo de las estaciones para enfadar a los alemanes. Cualquier persona era capaz de hacer este simple acto de protesta. Era peligroso, pero no implicaba demasiado riesgo y estaba al alcance de cualquiera. Tengo especial cariño a esta obra porque habla de un tipo de persona corriente que se encuentra en una situación excepcional y tiene que tomar partido, tiene que opinar, posicionarse e incluso actuar. Toda acción, por pequeña que sea, era importante.

Una artista a la que admires 

Muchísimas como Rineke Dijkstra, Francesca Woodman, Helena Almeida, Desiree Dolron, Hannah Collins, Pipilotti Rist, Nan Goldin, Guerrilla Girls, o el maravilloso cine de Mia Hansen-Løve y Agnès Varda, entre muchas otras.

¿De qué artista te gustaría tener una obra? 

De tantos y tantas… sería una maravilla tener obras de Jeff Wall, Axel Hütte, Candida Höfer, Thomas Demand, James Casebere, Gregory Crewdson, Erwin Olaf, Bleda y Rosa, Helena Almeida, Sophie Calle, Pierre Gonnord, Francesc Torres, Vik Muniz, Robert Gober, Dan Graham, James Turrell, Anish Kapoor, Matthew Barney, o clásicos como Joseph Beuys, Gordon Matta-Clark, Robert Smithson. Y por seguir soñando también sería fabuloso vivir en una casa de Mies van der Rohe o de Le Corbusier y tener un cuadro de Caravaggio, Vermeer, Rembrandt y tantos otros del barroco, colgado en la pared.

Un comentario sobre tu trabajo que te haya gustado… 

Por ejemplo, cuando alguien compra una obra mía o uno de los libro que he publicado, ese simple gesto es el mejor de los comentarios porque están gastando su dinero en una obra mía, quieren tenerla en casa. Para mi esa es la recompensa al trabajo. 

Un agente artístico que esté haciendo un buen trabajo actualmente… 

Hay mucha gente haciendo una labor importantísima por la fotografía en España y a la que admiro mucho. Por poner algún nombre, por ejemplo, Jesús Micó está haciendo un excelente trabajo por la fotografía. Es admirable cómo una actividad de una sala pequeña de la periferia como la Kursala sea tan relevante en el panorama español.

Una institución pública indispensable… 

Soy un gran defensor de instituciones de cercanía que democratizan el trabajo artístico y cumplen una función indudablemente práctica en este contexto tan complejo. Aquí en Bilbao, la Fundación Bilbao Arte está haciendo un trabajo excepcional. Es un lugar repleto de posibilidades donde puedes producir obra al más alto nivel con un equipo de personas impresionante.

Un espacio privado necesario… 

Entre muchas otras, entidades como Foto Colectania hacen, desde el ámbito privado, un trabajo brillante por la difusión de la fotografía. 

A una gran mayoría no le gusta el arte contemporáneo porque le resulta difícil de entender… 

No creo que sea una cuestión de gustar o no gustar. Más bien lo veo como un problema de distancia y desconocimiento. En cualquier caso la solución está en nuestras manos, en el colectivo de artistas, en los agentes artísticos, en las instituciones, en la educación. Nuestro empeño debe ser siempre acercar el arte a la gente, actuar con claridad, sinceridad y transparencia.

¿Qué supone hoy la crítica?

Entiendo que la crítica de arte debe adoptar una posición independiente, no ser una mera mediación entre la obra artística y la sociedad. Es necesario que la labor crítica tenga su propio carácter, que expanda y abra el contexto de trabajo del artista, que fusione disciplinas, estilos, generaciones, que siga haciendo preguntas e incite a la reflexión. En definitiva debe ser ser un espacio propio y subjetivo. En la prensa diaria no se puede leer una gran crítica de arte, quizá debido a la inmediatez esté demasiado encorsetado. 

¿Quién decide qué es arte?

En teoría quién lo hace, pero en la práctica el mercado. Pero tampoco soy partidario de las etiquetas.

¿En que ha afectado la COVID 19 en tu trabajo? 

Proyectos congelados y muchos otros ralentizados. Posiblemente el problema principal no lo estamos viendo todavía. Después de la pandemia nos quedará la crisis económica, que en en el sector cultural la sufriremos muy profundamente.  

Las repercusiones a nivel socioeconómico de la crisis del coronavirus van a ser de impacto, ¿cómo ve la situación en el sector del arte: con optimismo o con pesimismo? 

Yo soy optimista por naturaleza, pero en estos momentos cuesta mantener el entusiasmo. Vienen tiempos difíciles. 

¿Cómo crees que será el mundo del arte después de esta pandemia? 

Conseguiremos levantarnos, sin duda, pero va a costar mucho salir. Sin duda seguiremos porque el arte va ligado la vida, es necesario. 

Para terminar, ¿en qué estas trabajando en esta época de pandemia? 

En la actualidad estoy trabajando en varios proyectos nuevos que podrán verse en los próximos meses sobre las resistencias europeas del siglo XX y en España tras la guerra civil. Ahora mismo, estoy con el proyecto Samizdat que reflexiona y visibiliza los movimientos de disidencia civil, protagonizada principalmente por intelectuales, que surgieron en la Europa del siglo XX durante la dominación soviética a lo largo del Bloque de Este. Esta obra se adentra en los movimientos clandestinos de edición desde los años 60 hasta la caída del comunismo. Samizdat es una palabra que proviene del ruso y que significa literalmente «autopublicado». Este proyecto profundiza en las acciones de resistencia que eludían la censura para publicar clandestinamente libros que estaban prohibidos por el régimen comunista, así como revistas y periódicos ilegales, habitualmente de temática política. Trata de ser una obra abierta, que se auto explora y se expande para buscar los límites de lo que entendemos por el concepto de libro. Estoy desarrollando, tanto obras fotográficas como ediciones de piezas que transitan entre el libro experimental y la escultura. 

www.robertoaguirrezabala.com

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